A la dura caída en las ventas de los kioscos de alrededor de un 60 %, sin escuelas funcionando y sin gente circulando por las calles, se le agrega la falta de cigarrillos, que desde siempre, son una suerte de anzuelo para ese tipo de negocios.
Palacios agregó: “El cigarrillo es el alma de un kiosco. Representan entre un 45% y 70% de rentabilidad, ya que cuando compran un paquete también se llevan una gaseosa, un alfajor y caramelos”.
El sector ha enviado una carta al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y se espera que para esta semana autorice a la industria tabacalera, cumpliendo los protocolos, a comenzar a producir para abastecer a todo el país.