La Sputnik V funciona de manera muy similar a la AstraZeneca, incluso se estudió la posibilidad de unir ambos inmunizantes para hacer la vacuna COVID-19 más efectiva, y en lugar de inocular una fracción del ARN del virus (como la de Pfizer) esta usa el virus del resfriado común modificado para que actúe como vector y genera una respuesta controlada del sistema inmune ante la presencia del virus del COVID-19 en el cuerpo.
Pero la primera dosis de la vacuna Sputnik V es muy diferente de la segunda que se aplica, con 21 días de diferencia entre sí. Aunque ambas dosis están dirigidas a la espiga del coronavirus, la segunda dosis lleva el virus neutralizado al organismo. Esta variación en las fórmulas hace que se pueda obtener una versión más duradera que cuando se usan las dos dosis idénticas.
Según las cifras de "Our world in data", más de 103 millones de personas recibido la primera versión rusa de las vacuna COVID-19, la gran mayoría en países desarrollados y Rusia ha ganado prestigio mundial, muy apalancada en América Latina, para lograr una influencia importante en el mundo debido a su bajo costo, y aunque representa una oportunidad para los países menos ricos, también está subordinada a las decisiones del Kremin y de Vladimir Putin sobre cómo será su distribución y venta.