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Un médico intensivita asiste a un paciente con COVD-19 internado en terapia intensiva. (Foto: Télam)
¿Es una caída definitiva?
A inicios de mayo se había registrado una leve reducción en el total de pacientes internados, pero pocos días después la tendencia se revirtió y volvió a aumentar rápidamente. Aquella reducción sucedió después de una caída de los casos reportados por día, que pasaron de 24 mil a 20 mil. A medida que los casos reportados por día volvieron a aumentar, lo mismo sucedió con los pacientes en estado crítico, con unos días de rezago. Pero, por ahora, la situación actual es distinta.
Desde hace dos semanas se reducen los casos que se reportan día a día. El promedio diario pasó de 33 mil casos a 23 mil, lo que significó una reducción del 30% en todo el país. Sin embargo, en esas dos semanas, el número de internados con COVID-19 siguió aumentando. Recién en los últimos tres días se registró una baja considerable y se alejó de un nuevo valor máximo: había rozado los 8.000 internados.
Por lo tanto, a una reducción de casos tan marcada, lo más esperable sería que le siga una baja de los internados, tendencia a la que habrá que prestarle especial atención en los próximos días.
Además, el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva en el Área Metropolitana de Buenos Aires bajó y llegó a 73%. Hay que remontarse a mediados de abril para encontrar valores por debajo de esa cifra. Sin embargo, sigue siendo una cifra alta: está a tan solo 7 puntos porcentuales de lo que el DNU de los parámetros epidemiológicos define como situación de alarma sanitaria.