Para Urcía, “el coronavirus hizo realidad el fantasma que todos alguna vez nos preguntamos: ¿Qué pasaría si China deja de comprar carne?”.
Esta enfermedad viene a complicar lo que ya se había iniciado a fines de noviembre con la suspensión de operaciones y renegociación de contratos, debido a la intervención del gobierno chino en el comercio de carnes.
Hoy, el comercio con ese país “se encuentra prácticamente paralizado, algunas cargas en tránsito han sido depositadas en otros puertos por falta de personal para recibir los embarques, otras se bajaron y están estacionadas en puerto, en otros casos se suspendieron los embarques y la carne está depositada en las cámaras de los frigoríficos argentinos”, detalló el dirigente sectorial.
El consumo, planchado
En cuanto al mercado interno, más allá de la suba superior al 10% durante enero, informada la semana pasada por el INDEC, Urcía considera que la carne vacuna “sigue teniendo un precio muy competitivo comparado con otros productos”. Sin embargo, “el escaso poder adquisitivo de la gente hace que el consumo no crezca”, agregó.
“El aumento de salarios y la tarjeta Alimentar han sido un paliativo, pero todavía el consumo de carne vacuna no despega”, consideró.
En este contexto, reveló que “muchas empresas tienen mucha producción en depósitos de frío propios o de terceros que ahora deberán evaluar donde colocar esa mercadería, asumiendo perdidas y los problemas de liquidez, fiscales, operativos, etc, que esta situación genera”.
Esta coyuntura comienza a tener impacto en la actividad de las empresas. Según Urcía, en enero “la faena diaria ha disminuido. Esta situación en el contexto del mercado doméstico y exportación es factible proyectarla al primer trimestre”.
Los datos del ministerio de Agricultura afirman que en enero operaron 372 establecimientos de los cuales el 49% faenó menos de 1.000 animales y de esos el 90% menos de 500 animales.
“Esta baja actividad denota la poca posibilidad de esos establecimientos de cumplir con sus obligaciones sanitarias, laborales, fiscales y previsionales, constituyéndose en posibles focos de actividad marginal”, finalizó.