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Desarrollan tratamientos contra el coronavirus a partir de anticuerpos derivados de llamas y huevos

Desarrollan tratamientos contra el coronavirus a partir de anticuerpos derivados de llamas y huevos
Presentan dos nuevos avances contra el Covid-19

Investigadores del INTA y del Conicet lograron neutralizar el virus que causa el coronavirus con nanoanticuerpos VHH derivados de llama y anticuerpos IgY de la yema de los huevos de la gallina, se informó hoy oficialmente. De esta forma, habrá dos nuevas estrategias para el tratamiento preventivo y terapéutico de pacientes afectados de COVID-19.

El avance fue logrado en "sólo siete meses" por un equipo de investigadores del INTA, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y del Conicet, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación", se indicó en un comunicado.

"Los ensayos de neutralización llevados a cabo tanto con pseudovirus como con el virus salvaje confirmaron que estas moléculas inhiben la infección viral provocada por el SARS-CoV-2, resultando tratamientos innovadores contra la enfermedad de COVID-19 y complementarios a las vacunas y otros métodos disponibles", se precisó.

Los ensayos fueron inicialmente realizados en el laboratorio con pseudo partículas virales y, paralelamente, confirmados con el virus salvaje en el Servicio de Virosis Respiratorias del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) de la ANLIS-Malbrán y el Instituto Politécnico de Virginia, Estados Unidos.

“Esperamos en tres meses contar con los ensayos preclínicos de los VHH e IgY neutralizantes en ensayos preclínicos en un modelo ratón para COVID-19”, reconoció Andrés Wigdorovitz, director de INCUINTA y de Bioinnovo SA, la empresa de base tecnológica formada por INTA y Vetanco SA.

Tras un trabajo de siete meses, investigadores del INTA y el Conicet lograron dos nuevos tratamientos contra el COVID-19
Tras un trabajo de siete meses, investigadores del INTA y el Conicet lograron dos nuevos tratamientos contra el COVID-19

Las moléculas de llamas “representan una tecnología que permite administrar un producto farmacológicamente definido que podrá administrarse en forma de nebulización para prevenir o tratar la infección respiratoria, mientras que los anticuerpos IgY representan una terapia policlonal de aplicación tópica u oral”, destacó Parreño.

Los resultados obtenidos ubican a la Argentina “entre el selecto grupo de países que han desarrollado nanoanticuerpos: Estados Unidos, China junto con Suecia y Bélgica, entre otras naciones de la Unión Europea”, afirmó y describió: “Este desarrollo científico posiciona al país como el primero en el hemisferio sur en dar cuenta de este logro”.

Este proyecto, elegido entre más de 900 propuestas en la convocatoria de la Agencia I+D+i en el marco de las acciones de la “Unidad Coronavirus” que integra junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el CONICET, “demostró poder cumplir en tiempo record los objetivos que se propuso”, reconoció Itatí Ibañez, viróloga molecular, quien junto con Marina Bok y Florencia Pavan construyeron la biblioteca de genes VHH en tan sólo 10 días.

Una vez finalizadas las pruebas preclínicas y de seguridad en animales, se podrá comenzar con la fase de escalado y producción bajo buenas prácticas de manufactura, para su posterior prueba en ensayos clínicos con la aprobación de la autoridad regulatoria. De este modo, las dos estrategias se podrán sumar a las terapias de plasma e Igs humanas y de anticuerpos policlonales equinos que ya se encuentran en fase clínica.

El camino de Spike

La inmunización de una llama en la unidad experimental del INTA y la posterior construcción de una biblioteca de nanoanticuerpos de llamas contra la COVID-19, fue la puerta de entrada para obtener nanoanticuerpos con la capacidad de inhibir la infección viral provocada por el coronavirus SARS-CoV-2.

En este recorrido de producir los nanoanticuerpos, los investigadores inmunizaron a Spike –nombre de la llama– con la proteína que forma la corona del SARS-CoV-2. Luego extrajeron una muestra de sangre y, de allí, los linfocitos circulantes. A partir de esas células se purificó el ARN –ácido ribonucleico– mensajero, que contiene información de los anticuerpos que elabora el camélido.

A través de la inmunización de la llama Spike, se obtuvieron los anticuerpos monoclonales
A través de la inmunización de la llama Spike, se obtuvieron los anticuerpos monoclonales

Este primer reservorio “elaborado en la Argentina contiene información genética sobre los anticuerpos que producen estos camélidos frente al SARS-CoV-2.

Con la información codificada en los genes VHH se obtuvieron anticuerpos monoclonales que demostraron su capacidad para inhibir una infección viral utilizando tres ensayos de neutralización diferentes.

Pero más allá del logro alcanzado en siete meses, la historia se remota a 2005, cuando Parreño y su equipo iniciaron el desarrollo de plataformas para la producción de nanoanticuerpos en INTA.

Derivados de camélidos sudamericanos, esta línea de investigación trabaja bajo el concepto de “Una única salud”, iniciativa en la que tanto la salud humana como la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales coexisten.

“Al momento de inicio de la pandemia, en INTA y CONICET estábamos investigando en el desarrollo de nanoanticuerpos para influenza H1N1, también en estrecha colaboración con el Instituto Malbrán, por lo que decidimos poner manos a la obra y comenzar este proyecto”, comentó Parreño.

El huevo y la gallina

Por su parte, la producción de los anticuerpos IgY se realiza a partir de la inmunización de gallinas y su obtención de la yema de los huevos. Esta tecnología permite producir grandes cantidades de anticuerpos de muy buena afinidad en corto tiempo y forma parte de las alternativas de producción alineadas con el bienestar animal y de acuerdo con el principio de las 3R -reducir, reemplazar, refinar-.

La empresa Bioinnovo SA cuenta con una capacidad instalada de 1000 gallinas que pueden producir unos 20 Kg de anticuerpos IgY por año.

Al trabajo del INTA, se sumó el apoyo recibido del CONICET y de los equipos de investigación de la ANLIS-Malbrán, del Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y de la Universidad Nacional de San Martín.

Los nanoanticuerpos y los anticuerpos IgY obtenidos podrán utilizarse como tratamientos preventivos y terapéuticos de COVID-19, aunque también son herramientas útiles para el desarrollo de métodos inmunodiagnósticos, entre otras aplicaciones.

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