Y remarcaron: “Esta implementación debe tener un alcance nacional, para que no se produzca ninguna clase de distorsión en la cadena cuando se ponga en práctica”.
Acuerdos por los precios
Otro de los aspectos que el sector matarife considera importante es el del real acceso de los consumidores a los puntos de venta que el Gobierno acordó con los proveedores que participan del programa que ofrece cortes de carne a precios rebajados.
“Celebramos cualquier medida que permita a los argentinos acceder a carne a precios más baratos, pero entendemos que con esta decisión se sigue transitando el camino equivocado. Mientras el Gobierno escucha la campana de los exportadores, se pierde de vista el objetivo fundamental, que es llegar a la población con más necesidades. La medida solo estará disponible en los hipermercados, donde ninguna persona con bajos recursos puede acceder”, opinaron desde CAMyA.
Además, aprovecharon la coyuntura para renovar el pedido matarife por ser parte del grupo exportador. “Nuestro eslabón está listo para proveer a los mercados externos, hemos realizado inversiones y cumplimos al pie de la letra con los requisitos sanitarios para llegar a todo el mundo con el fruto de nuestro trabajo. Pero vemos con preocupación como siempre se cierran las puertas, tanto desde el Estado como el sector privado. El acceso a destinos externos nos permitiría generar un excedente que podemos volcar al ámbito doméstico, a precios ventajosos para los consumidores y con un factor clave: podrán comprar en la carnicería de su barrio”, sostuvieron.
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CAMyA no solo apuntó a los precios de la carne: también puso el foco en la sanidad de las "Carnicerías móviles".
CAMyA vs. “Los manteros de la carne”
El Gobierno nacional dispuso en las últimas semanas el retorno a las políticas de comercialización de carnes en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, pero también del Conurbano y de otras grandes ciudades del país, como Rosario. Se trata de las denominadas “Carnicerías móviles”. En el interior de CAMyA, dicen, la movida genera “dudas y preocupaciones en partes iguales”.
“Estos vehículos, ¿cuentan con habilitación sanitaria?, ¿cumplen con los requisitos sanitarios básicos para asegurar la salud de los consumidores? No sabemos el origen de esta mercadería, habida cuenta que no es provista por el eslabón de matarifes y consumo interno. Los manteros de la carne, ¿tienen sus impuestos al día?”, concluyeron los matarifes, apelando a la ironía.