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El peso de la agroindustria es determinante en la economía del país. La sequía golpeó duro.
Lo que puede perder el sector productivo
Si bien el estrés hídrico en Sudamérica ha dado sostén a los precios internacionales de los commodities agrícolas, esta suba no resulta suficiente para compensar la menor producción y los costos del sector productor.
“Si bien el precio en MATBA-ROFEX de la soja a cosecha (mayo 2022) aumentó un 14% entre septiembre del año pasado y enero de 2022 y el maíz subió un 23% para la variedad temprana y un 12% la tardía, el rinde de la soja ya perdió en promedio un 19% respecto al potencial con el que se hacían cuentas al momento de plantear las siembras 2021/22”, precisaron.
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Los productores agropecuarios, los más golpeados por la sequía.
En el caso del maíz, la pérdida de potencial de rinde para los que se cosecharán el próximo abril alcanza el 29%, en tanto que para el que se cosechará a partir de julio de este año se descuenta a la fecha el 18% de sus quintales, en zona núcleo.
“Con estos números, el ingreso bruto total esperado por hectárea sembrada ha perdido un 7% en el caso de la soja y un 10% en el caso del maíz, ponderando por la cantidad de hectáreas sembradas de cada variedad”, compararon.
Del lado de los costos totales, en tanto, se observa un aumento promedio de US$ 78 por cada hectárea sembrada con soja, y de US$ 98 por cada hectárea sembrada con maíz.
“Con estos números, el productor propietario de la tierra ha perdido en términos netos u$s 139 por cada hectárea que sembró con soja de primera, y u$s 93 por cada hectárea que sembró con soja de segunda. En el caso del maíz la pérdida asciende a u$s 221 por hectárea que implantó con maíz temprano, y u$s 390 dólares por hectárea sembrada con maíz tardío”, concluyeron.