ESTIMACIONES

Por la sequía ya reducen la estimación de cosecha: se perderán 13 millones de toneladas de soja y maíz

Pese a que en esta campaña se sembró más maíz, se cosechará menos que en la anterior y su producción retrocedería un 14%. En la soja se espera conseguir un 11% menos que lo esperado.
La sequía le pegó a la soja

La sequía le pegó a la soja, pero también al maíz.  

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó el mapa de calor en la región núcleo de la Pampa Húmeda y los datos son elocuentes. Los especialistas esperan que el maíz, cultivo del que se esperaban una 56 millones de toneladas (Mt), quede finalmente en torno a las 48 Mt. En tanto que en la soja el panorama no es mucho mejor: a las complicaciones que tenían los productores agropecuarios a causa de la carga impositiva, la sequía le dio un golpe más a la rentabilidad y recortó su producción total de 45 Mt a 40 Mt. Son 13 Mt de granos menos que las que se esperaban obtener.

“Ya van casi 30 días sin milímetros significativos que den auxilio al campo, y el maíz sigue sufriendo dos golpes de calor que se han sucedido con apenas una semana de respiro en medio. Temperaturas extremas, baja humedad relativa, días de vientos continuos, una humedad relativa de 10 a 15% y una radiación con valores de watts también extremos son algunas de las variables que se han alineado para poner al maíz de primera contra las cuerdas”, puntualizaron desde la entidad rosarina.

En BCR entienden que la etapa crítica del cultivo tuvo también que pasar por situaciones de “estrés hídrico”. Y que el resultado de esas situaciones climáticas respecto de lo que se esperaba en diciembre, al día de hoy, representan un 14% menos de granos de maíz.

“A pesar de haberse sembrado un 8% más de maíz que en el ciclo anterior la primera estimación hecha sobre la evolución de los cuadros muestra que habrá 4 Mt menos hace un año atrás. El guarismo tiene en cuenta un total de 7,96 millones de hectáreas (Mhas) sembradas, unas 600.000 hectáreas más y 1,23 Mt que no podrán ser cosechadas para grano comercial. El ambiente de baja productividad deja muy lejos a los 82 quintales del año pasado: el rinde promedio de la estimación nacional del cultivo de maíz 2021/2022 arroja 71,3 quintales por hectárea (qq/ha)”, precisaron.

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La campaña de maíz se vio afectada en las distintas provincias.

La campaña de maíz se vio afectada en las distintas provincias.

¿Qué se requiere para salvar los cultivos? Lluvias. “La posibilidad de sostener la producción del maíz argentino dependerá de las lluvias y el desarrollo que logren alcanzar los maíces de las siembras tardías”, dicen en BCR.

El miércoles, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires analizó la posibilidad de que el ciclo de sequía empiece a revertirse recién en febrero. Se trata de un espacio de tiempo demasiado extenso para los productores agropecuarios, y esta semana el Ministerio de Agricultura le pidió formalmente a Jefatura de Gabinete la ampliación de los fondos para emergencias agropecuarias, que había quedado diluido por la devaluación del peso frente al dólar. En las entidades esperan una cifra no menor a los $10.000 millones.

¿Qué le pasa a la soja?

A los problemas en la siembra por crecimiento detenido, lotes que se mostraban regulares y el escenario de baja productividad, más los reclamos de la cadena de la soja en torno a la carga impositiva que existe sobre la oleaginosa, la ola de calor vino a potenciar todo.

“Los retrasos y la severa falta de agua que han sufrido las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos ponen en duda si podrán sembrarse las 300.000 has que están pendientes de una siembra total de 16,2 millones de hectáreas”, anticiparon.

Si bien hay expectativas por los pronósticos que señalan lluvias para este nuevo fin de semana, las siembras estarán sujetas a la cantidad de milímetros, ya que por el grado de desecamiento alcanzado son pocos los lotes que aún tienen posibilidades de conseguir los rindes esperados.

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La comparación entre la humedad de los suelos en enero del año pasado, con el actual.

La comparación entre la humedad de los suelos en enero del año pasado, con el actual.

“La condición de la soja en nuestro país va de buena a mala, como se observa en muchas zonas del centro este de Buenos Aires, sur y centro de Santa Fe, Entre Ríos y centro y norte cordobés. El estrés hídrico de diciembre ha frenado el crecimiento, produciendo aborto de flores, quemado de hojas, muerte de plántulas en las áreas más afectadas y comienza a haber abandono de cuadros. Es alta la preocupación por lo que puede pasar en las próximas semanas. De darse un importante cambio pluvial durante los próximos dos meses sería posible alcanzar mejores productividades y revertir el sombrío panorama que hoy envuelve al ciclo 2021/22”, explicaron.

Por eso se descartan los escenarios de alta productividad que hasta hace poco hacían posible pensar en una campaña de 48 Mt. En ese contexto, el horizonte productivo está trazado ahora en 45 Mt, pero la proyección es de 40 Mt.

“Sea que no se concreten las siembras pendientes y/o aumente la cantidad de hectáreas que no valga la pena trillar, estaríamos ante una posible área de cosecha de 15,4 a 15,6 M de ha y un rinde nacional más cercano a los 26 qq/ha que a los casi 29 quintales de promedio de los últimos 5 años de producción de soja en Argentina”, concluyeron.

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