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La campaña de maíz se vio afectada en las distintas provincias.
¿Qué se requiere para salvar los cultivos? Lluvias. “La posibilidad de sostener la producción del maíz argentino dependerá de las lluvias y el desarrollo que logren alcanzar los maíces de las siembras tardías”, dicen en BCR.
El miércoles, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires analizó la posibilidad de que el ciclo de sequía empiece a revertirse recién en febrero. Se trata de un espacio de tiempo demasiado extenso para los productores agropecuarios, y esta semana el Ministerio de Agricultura le pidió formalmente a Jefatura de Gabinete la ampliación de los fondos para emergencias agropecuarias, que había quedado diluido por la devaluación del peso frente al dólar. En las entidades esperan una cifra no menor a los $10.000 millones.
¿Qué le pasa a la soja?
A los problemas en la siembra por crecimiento detenido, lotes que se mostraban regulares y el escenario de baja productividad, más los reclamos de la cadena de la soja en torno a la carga impositiva que existe sobre la oleaginosa, la ola de calor vino a potenciar todo.
“Los retrasos y la severa falta de agua que han sufrido las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos ponen en duda si podrán sembrarse las 300.000 has que están pendientes de una siembra total de 16,2 millones de hectáreas”, anticiparon.
Si bien hay expectativas por los pronósticos que señalan lluvias para este nuevo fin de semana, las siembras estarán sujetas a la cantidad de milímetros, ya que por el grado de desecamiento alcanzado son pocos los lotes que aún tienen posibilidades de conseguir los rindes esperados.
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La comparación entre la humedad de los suelos en enero del año pasado, con el actual.
“La condición de la soja en nuestro país va de buena a mala, como se observa en muchas zonas del centro este de Buenos Aires, sur y centro de Santa Fe, Entre Ríos y centro y norte cordobés. El estrés hídrico de diciembre ha frenado el crecimiento, produciendo aborto de flores, quemado de hojas, muerte de plántulas en las áreas más afectadas y comienza a haber abandono de cuadros. Es alta la preocupación por lo que puede pasar en las próximas semanas. De darse un importante cambio pluvial durante los próximos dos meses sería posible alcanzar mejores productividades y revertir el sombrío panorama que hoy envuelve al ciclo 2021/22”, explicaron.
Por eso se descartan los escenarios de alta productividad que hasta hace poco hacían posible pensar en una campaña de 48 Mt. En ese contexto, el horizonte productivo está trazado ahora en 45 Mt, pero la proyección es de 40 Mt.
“Sea que no se concreten las siembras pendientes y/o aumente la cantidad de hectáreas que no valga la pena trillar, estaríamos ante una posible área de cosecha de 15,4 a 15,6 M de ha y un rinde nacional más cercano a los 26 qq/ha que a los casi 29 quintales de promedio de los últimos 5 años de producción de soja en Argentina”, concluyeron.