La Argentina era uno de los últimos países que había decidido adoptar el cuarteo en todo el mundo. Entre los impulsores destacaron que “además trae consigo ventajas de sanidad, mejores condiciones para los trabajadores (que ya no deben cargar las medias reses) y mayor eficiencia en el circuito de comercialización”.
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La carne en media res se dejaría de comercializar a partir de noviembre. (Foto: Telam).
Matarifes: críticas a la implementación
Entre uno de los sectores que plantearon disidencias están los matarifes, nucleados en la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA). Su presidente, Leonardo Rafael, apuntó contra la modalidad de la implementación. “Reiteramos nuestras observaciones, documentadas mediante diversas notas y publicaciones en las que advertimos sobre la inviabilidad de la propuesta de no crearse las condiciones indispensables para su implementación”.
Y enumeraron: hablaron de “contar con plantas preparadas para el cuarteo”, como también “adecuar el transporte para la nueva modalidad y asegurar la trazabilidad de los productos”.
“Solucionar diversos vacíos reglamentarios sobre estos y otros aspectos técnicos del proyecto y asegurar controles eficaces que impidan desigualdades en el funcionamiento del mercado en desmedro de los actores formales del mismo”, plantearon.