Fue allí cuando expresó que “no podemos aceptar que se nos ubique en una posición anticampo, contraria a la producción agropecuaria, un sector muy importante para la economía argentina".
Basterra ponderó la “vocación de diálogo” de su gestión ante situaciones de complejidad, con la meta de satisfacer la demanda alimentaria de la población, pero también de la necesidad económica de brindarle al Estado una fuerte entrada de divisas, en las que el agro es una pieza clave.
Por eso, uno de los focos de sus palabras estuvo en lo que tiene que ver con la problemática actual, en torno al cierre a las exportaciones de carne, que transita los últimos días del cepo instaurado por el Gobierno para las operaciones con otros países.
“Para esto, el Gobierno Nacional viene trabajando con los gobiernos provinciales sobre los lineamientos para avanzar hacia un incremento de la producción de carne", adelantó Basterra. En esa misma sintonía se había manifestado en la mañana del jueves su par de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. La Casa Rosada, de esta manera, busca que la producción anual de carne bovina en Argentina crezca desde las 3,2 millones de toneladas actuales a las 5 millones de toneladas, un crecimiento que en el sector empresarial prefieren “tomar con pinzas”.
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El precio de la carne, el principal argumento por el cual el Gobierno había suspendido las exportaciones.
“Yo me conformaría con que empecemos a mover de los 3,2 Mtn para arriba, y después, sí, que podamos llegar a lo que más podamos”, había sostenido Mario Ravettino, titular del Consorcio exportador ABC.
Por eso Basterra indicó que “el objetivo es construir una política federal para resolver de manera comprensiva el equilibrio que demanda la generación de divisas, garantizando el consumo en el país. En el mundo, productos primarios han tenido incremento importante en precios, por la pandemia o demanda china, que presionan sobre la oferta. Es una buena noticia para la Argentina, pero que genera una presión al alza sobre los precios internos de los alimentos", explicó.
Y defendió la suspensión de las exportaciones de carne, hasta ahora temporalmente. “El objetivo fue estabilizar los precios internos con los que se venden a otros países. Ese desequilibrio generó una presión muy fuerte que exige que nos pongamos de acuerdo para que todos hagan un esfuerzo", concluyó.