¿Es importante que haya presencia oficial? La respuesta más precisa es que estaría bien que la hubiera. Esta Exposición Rural que termina mostró que el campo y la agroindustria siguen motivados, generando riqueza y trabajo a pesar de los problemas macroeconómicos de la Argentina.
Las razas bovinas mostraron una genética intacta pese a la pandemia que redujo la posibilidad de mostrarse y de ver que hace el vecino, casi como trabajando un poco a ciegas.
Esto se vio en los precios logrados en los remates. El destacado fue un monto de $19 millones de pesos pagado por el 50% de la Gran Campeón Hembra Braford.
La maquinaria es otro ejemplo. A pesar de los problemas del tipo de cambio y la imposibilidad de cerrar precios firmes de venta, las empresas realizaron lanzamientos de nuevas herramientas y el interés de los visitantes estaba más vivo que nunca.
Hasta hubo espacio para la innovación. Por ejemplo, con la presentación de los Drones Agrícolas de DJI, traídos a la Argentina por Akron. Una tecnología que permite realizar pulverizaciones y siembras con precisión en suelos difíciles, entre otras alternativas, y promete una revolución tecnología en el campo.
Y como es habitual, la masiva presencia de público terminó dándole el aval a una exposición que es mucho más que una muestra de campo y se mantiene al margen de cualquier tipo de grieta política. La concurrencia durante el primer fin de semana (último dato brindado por la organización) fue 10% mayor a la del mismo periodo en la edición 2019.
Como nunca, este año las bombas informativas durante La Rural llegaron de la política. Con las presiones para que los productores vendan su cosecha, las amenazas de marchas de movimientos sociales cercanos al gobierno, el lanzamiento del “dólar soja” y, por último, la degradación del ministerio de Agricultura a Secretaría, con la posterior renuncia de Julián Domínguez.
En este ambiente denso, hoy se escucharán las palabras del presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, en un discurso que promete ser crítico. "El tono de mi discurso no será tribunero, será muy realista", afirmó Pino esta mañana.
También se refirió a la llegada de Sergio Massa, al que calificó como "un hombre pragmático, una persona que se involucra en las cosas" y lamentó la degradación del ministerio de agricultura. "El campo merece tener un ministerio. No me gusta que hayan rebajado a Secretaría al sector", sostuvo.
El escenario turbulento e imprevisible para el sector agropecuario obligan a Pino, en su primer discurso en Palermo, a marcar los errores y una propuesta de camino a seguir, sin romper puentes con quién conducirá la economía argentina a partir del martes próximo. También deberá cuidar no darle pie a la oposición de su entidad de cara a las elecciones previstas para los próximos meses.
Un equilibrio propio de la política, que pondrá a prueba la pasta del dirigente rural.