Por Axel Entraigas (*)
Por Axel Entraigas (*)
La blockchain es una tecnología o sistema -público y descentralizado- que permite almacenar y compartir datos, donde los conjuntos de transacciones se combinan para formar ‘bloques’. Cada bloque está encriptado en función del anterior, como una cadena. En cambio, las criptomonedas son una forma de dinero digital, activos protegidos por la tecnología blockchain, con la inmutabilidad como su característica distintiva. Pero, qué es un NFT y para qué sirve.
NFT es la abreviación de Non-Fungible Token (token no fungible) y esa es la principal diferencia con las criptomonedas. Los NFTs son "no fungibles", mientras que las criptomonedas si lo son. Esto quiere decir que, al intercambiar monedas digitales, éstas no cambian su valor en la transacción y son fungibles, ya que podemos reemplazar una por otra.
Sin embargo, no es lo mismo cambiar un cuadro (no fungible) por otro, porque existe un valor subjetivo en su autenticidad, por ejemplo. Básicamente, los NFTs son algo único, irremplazable, divisible y que vive digitalmente, que se usan para demostrar la propiedad de un determinado ‘archivo’ digital, registrándolo de forma segura en una blockchain, a través de un proceso llamado ‘mintear’, el cual garantiza que dicho activo será único y, a la vez, dificulta su falsificación o modificación original.
Por todo esto, generalmente, las criptomonedas poseen usos de pagos y transacciones; mientras que los NFTs se usan para proteger y rastrear activos digitales en cualquier lugar de la cadena de bloques.
Otra característica que los diferencia es que la determinación del valor del NFT depende del valor del activo (a veces regulado por oferta y demanda, aunque no siempre es así). En cambio, en las criptos, depende de las fluctuaciones del mercado.
De todas formas, hay ciertas similitudes entre ambos, ya que se almacenan en aplicaciones blockchain o cripto wallets; y todas sus transacciones se registran en la blockchain, lo que facilita la verificación de la autenticidad del NFT o la criptomoneda.
Ahora bien, aunque el NFT vive en lo digital, también puede representar elementos del mundo real a través de la ‘tokenización de activos’. Tokenizar un activo tangible, hace que la compra/venta sea más eficiente y, a su vez, permite apalancarse con inversión.
Por ejemplo, la venta de departamentos en pozo (donde se comercializa previo a la construcción). Imagínense que un departamento en pozo se tokeniza y en lugar de tener que conseguir 1 solo inversor para el departamento, puedo mintear (crear y subdividir en X cantidad de partes iguales la colección de NFT a crear) ese bien en 1.000 unidades. Entonces, puedo subdividir ese departamento en 1.000 unidades y vendérselas a mil micro-emprendedores.
Seguramente se estén preguntando: cómo evitar caer en una estafa, si soy uno de esos 1.000 inversores. O cómo haremos entre 1.000 para ponernos de acuerdo. Para la primera inquietud, la respuesta es blockchain. Al estar apalancado en esta tecnología, podemos hacer contratos inteligentes inmutables y que se ejecuten según lo acordado al inicio (sin tener que estar atado a la subjetividad de las 1.000 personas), como también, por ejemplo, corroborar la trazabilidad del bien.
La segunda respuesta se puede resolver con una DAO (Organizaciones Descentralizadas), donde las 1000 personas tendrán opción al voto y se ejecutará la acción que democráticamente vote la mayoría.
Para mintear el departamento, más allá de que sea probable que lo haga la empresa desarrolladora, es importante saber que cualquier persona puede desarrollar esta acción. La gran ventaja de los NFTs es que permiten validar identidades fácilmente y se detectan las copias con un simple clic, por lo que podemos citar cantidad de casos donde esta tecnología podría ser disruptiva. Por ejemplo, en la compra/venta de autos, asegurándonos que el vendedor es el dueño real del vehículo.
Por su parte, dentro del mundo NFT existe otra herramienta llamada POAP (Proof Of Attendance Protocols o Protocolos de prueba de asistencia), desarrollado por emprendedores argentinos, que llegó para cambiar las reglas del juego.
Básicamente, los POAPs son NFTs basados en la blockchain que certificarán nuestra realización de algo (asistencias a algún lugar, finalización de estudios, etc.) eliminando a los intermediarios (como podrían ser los escribanos, para una certificación).
Por supuesto, son intransferibles, ya que, si así no lo fueran, existirían potenciales estafas. Los POAPs tienen los mismos principios que los NFTs y están sobre la plataforma blockchain; por lo tanto, es probable que en un futuro cercano haya muchas plataformas o procesos que validen condiciones a través de POAPs.
En definitiva, los NFTs son una herramienta que vienen a irrumpir en el mundo de las industrias (como es el caso de Flybondi + TravelX, en el sector aéreo), aunque, es verdad que en la actualidad están teniendo mala prensa.
La mala comunicación de la herramienta se debe a que la mayoría de los primeros usos fueron especulativos y, sumado a las noticias alrededor de las criptomonedas, generan que las personas tiendan a desconfiar de sus usos.
Por eso, es importante separar los conceptos de NFT para arte y su especulación, de la potencialidad que posee el NFT como tecnología, donde podemos apreciar algunos ejemplos como los siguientes:
Como conclusión, es clave entender los alcances de la tecnología y proyectar soluciones Web3 a problemas que tenemos actualmente sin resolver en Web2; ya que, si hacemos ese ejercicio, el potencial de este tipo de tecnología no tiene límites.
(*) El autor es especialista en Web3, con foco en Negocios.