Los espíritus de Francesca y Paolo aparecen ante Dante y Virgilio. Ary Scheffer (1795-1858), óleo sobre tela. Museo de Louvre, París.
Beatriz, la mujer que Dante idealizó como la luz que lo guía en el viaje y quien intercede por él para mostrarle el camino del más allá. Beatriz Portinari fue una dama florentina que Dante conoció cuando tenía 9 años. Ella, aquejada de una enfermedad, muere joven. Dante queda destrozado y se lanza a la lujuria. Por eso, muchos literatos consideran que el canto V es uno de los más importantes para el poeta.
Sapia Salvani. Sapia se encuentra con Dante y Virgilio en la segunda terraza del purgatorio. Según Dante, Sapia había sido víctima de uno de los siete vicios capitales, la envidia. Sapia fue una dama de Siena, esposa de Ghinibaldo Saracini, Señor de Castiglionalto cerca de Monteriggioni. Cuenta Dante que cuando tuvo lugar la Batalla de Colle entre Siena y la Florencia Guelph, Sapia deseó que su ciudad fuera derrotada y se regocijó por la masacre. Pero, Sapia era en realidad una filántropa. Fundó junto a su marido un hospicio para los pobres en la Via Francigena, una ruta de peregrinaje a Roma. Y después de aquella batalla donó sus bienes a este hospicio.
Además de estos personajes podemos encontrar a Cleopatra, Sócrates, incluso a un conocido de Dante a quien no reconoce al principio ya que se encontraba en el círculo de los golosos, flaco y tapado con lodo.