Al eliminar la parte rígida del botín que presiona directamente sobre esa zona, el jugador reduce el dolor y puede competir con mayor comodidad.
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
- El uso de calzado con contrafuerte muy rígido o ajustado en la parte posterior.
- Factores anatómicos, como tener un arco del pie muy pronunciado (pie cavo).
- Alteraciones biomecánicas, como un tendón de Aquiles tenso o acortado, que aumenta la presión sobre el talón.
No es la primera vez que un futbolista de élite modifica su calzado para convivir con este problema. En muchos casos, los botines son adaptados especialmente para evitar el roce y permitir que los jugadores sigan compitiendo sin agravar la lesión.