El hallazgo ocurrió durante la tarde del lunes, cuando trabajadores pertenecientes al área de Espacios Verdes del municipio desarrollaban tareas habituales de mantenimiento en un sector cercano a la intersección de San José y la avenida Calchaquí, correspondiente a la Ruta Provincial 2.
Mientras efectuaban labores de limpieza, corte de pastizales y acondicionamiento del terreno, los empleados advirtieron la presencia de dos cuerpos en el interior de un zanjón cubierto por agua y rodeado de abundante vegetación.
La profundidad del canal, estimada entre ocho y diez metros, sumada a la cantidad de agua acumulada y al crecimiento del pasto en el lugar, habrían dificultado enormemente la posibilidad de advertir la presencia de la mujer y su mascota durante los primeros días de búsqueda.
Tras el aviso inmediato a las autoridades, personal policial y peritos judiciales se trasladaron al sitio para realizar las actuaciones correspondientes. Poco después, los investigadores confirmaron que se trataba de Victoria Modesta Aguirre y de Luna, poniendo fin a la intensa búsqueda que había mantenido expectante a toda la comunidad.
Las primeras evaluaciones realizadas por los especialistas indican que ambas habrían fallecido por ahogamiento, aunque esa conclusión deberá ser ratificada mediante los estudios forenses ordenados por la fiscalía.
El caso había generado una enorme preocupación desde el momento en que la familia denunció la desaparición. Según habían explicado sus allegados, Victoria padecía problemas de memoria, una condición que en determinadas circunstancias podía provocarle episodios de desorientación.
Precisamente por ese motivo, sus familiares estaban especialmente atentos a sus movimientos cotidianos y conocían perfectamente el recorrido que acostumbraba realizar junto a su inseparable compañera.
Luna, la perrita que la acompañó hasta el final, también presentaba limitaciones producto de su avanzada edad. Con 17 años, sufría una marcada disminución tanto de la visión como de la audición, lo que probablemente reducía su capacidad para reaccionar ante situaciones de peligro.
Los allegados habían explicado durante los días de búsqueda que ambas salían habitualmente juntas y que la rutina prácticamente nunca variaba.
Una de las voces más activas durante la búsqueda fue la de Dina, sobrina de Victoria, quien brindó distintos testimonios para intentar obtener información que permitiera localizarla.
La mujer había contado que su tía no era una persona que acostumbrara alejarse demasiado de su casa y que los paseos que realizaba diariamente seguían siempre un mismo recorrido.
Incluso había señalado que ese trayecto se repetía apenas dos o tres veces por jornada y que, en líneas generales, Victoria evitaba desplazarse sola hacia lugares desconocidos.
Durante aquellos días de incertidumbre, familiares y vecinos multiplicaron la difusión de fotografías en redes sociales, solicitaron colaboración de la comunidad y participaron de distintos rastrillajes organizados para intentar encontrar alguna pista.
La esperanza permaneció intacta durante las semanas posteriores a la desaparición, aunque con el paso de los días aumentaba la preocupación debido a la edad de la mujer y a su estado de salud.
Finalmente, el hallazgo permitió responder el principal interrogante que mantenía angustiada a la familia, aunque abrió otro capítulo relacionado con la reconstrucción exacta de lo sucedido.
La principal hipótesis que manejan los investigadores sostiene que todo ocurrió de manera accidental.
Según esa línea de investigación, Victoria habría salido de su domicilio durante la tarde del jueves 19 de junio junto a Luna para realizar el recorrido habitual.
Con el transcurso de las horas y la llegada de la noche, la mujer podría haberse desorientado como consecuencia de sus problemas de memoria.
En esas circunstancias, ambos habrían terminado en una zona poco transitada hasta llegar al zanjón donde posteriormente fueron encontrados.
Los investigadores creen que la falta de iluminación, la vegetación existente y las características del terreno pudieron haber contribuido al accidente, impidiendo que Victoria advirtiera el desnivel existente antes de caer al agua.
No obstante, los especialistas continúan analizando cada elemento recolectado para confirmar esa reconstrucción de los hechos.
La investigación quedó bajo la órbita de la fiscal Gabriela Hebe Mateos, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N.º 1 del Departamento Judicial de Quilmes.
Entre las primeras medidas dispuestas por la representante del Ministerio Público se encuentra la realización de la autopsia, procedimiento que permitirá determinar con precisión la causa del fallecimiento y establecer si existen otros elementos de interés para la causa.
Los estudios forenses también servirán para precisar el momento aproximado de la muerte y corroborar si las lesiones observadas resultan compatibles con la hipótesis accidental que predomina hasta el momento.
Mientras tanto, los investigadores continúan recopilando testimonios de vecinos, revisando el recorrido realizado durante los operativos de búsqueda y analizando toda la información obtenida desde que se denunció la desaparición.
Aunque por ahora no existen indicios concretos que apunten hacia la intervención de terceros, la fiscalía mantiene abiertas todas las diligencias necesarias hasta contar con el resultado definitivo de las pericias.
El caso generó una fuerte conmoción tanto en Berazategui como en Florencio Varela, donde numerosos vecinos siguieron día tras día las novedades relacionadas con la búsqueda.
La historia de Victoria y Luna despertó una profunda empatía debido al estrecho vínculo que mantenían. Familiares describieron a la perrita como una compañera inseparable que acompañaba a la mujer en cada una de sus salidas cotidianas.
Ese lazo hizo todavía más impactante el desenlace, ya que ambas fueron encontradas juntas, exactamente como habían sido vistas por última vez antes de desaparecer.
Con la confirmación del hallazgo, la familia comienza ahora un difícil proceso de despedida, mientras espera los resultados de las actuaciones judiciales que permitan conocer con exactitud cómo ocurrieron los hechos.
Los investigadores consideran que las conclusiones de la autopsia serán determinantes para cerrar definitivamente el caso o, en caso de surgir nuevos elementos, profundizar otras líneas de investigación.
Por el momento, la teoría del accidente continúa siendo la explicación con mayor respaldo dentro del expediente, aunque la causa permanecerá abierta hasta que todas las pericias concluyan y la Justicia pueda establecer oficialmente las circunstancias que provocaron la muerte de Victoria Modesta Aguirre y de su fiel compañera Luna.