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Los tesoros escondidos de la Biblioteca Nacional: desde la primera Biblia de la Historia hasta manuscritos de Cortázar

Los tesoros escondidos de la Biblioteca Nacional: desde la primera Biblia de la Historia hasta manuscritos de Cortázar
Archivos de la Biblioteca Nacional (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno esconde en su tercer piso una cantidad de materiales invaluables y hasta inimaginables. En lo que se denomina “Departamento del Tesoro”, se encuentran cerca de 30 mil publicaciones, entre libros y documentos, que conforman lo más sagrado de la colección. A24.com tuvo acceso a estos materiales a los cuales ni siquiera investigadores acreditados tienen la posibilidad de conocerlos.

LA BIBLIA DE GUTENBERG

En el año 1456, Johannes Gutenberg, en la ciudad de Magnucia, actual Alemania, le dio comienzo a una nueva etapa en la Historia con la invención de la imprenta. Su biblia de 42 líneas es considerado el primer libro impreso de la Historia.

La Biblia de Gutenberg, impresa en 1456 (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
La Biblia de Gutenberg, impresa en 1456 (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

Lentamente, y con un cuidado especial, la directora del área, Natalia González Tomassini, abrió delicadamente la primera caja donde estaba una de esas primeras impresiones de Gutenberg.

El interior de la Biblia de Gutenberg (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
El interior de la Biblia de Gutenberg (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

La textura y el mantenimiento de esas hojas no evidenciaban en absoluto que se trataba de un documento de casi 600 años. Este tipo de materiales, éste en particular denominado incunable por haber sido realizado durante el SXV, y otros posteriores, no están habilitados para consulta particular. Si un investigar acreditado quiere realizar una consulta, se le facilita el material digitalizado sin problema, pero no el original.

La Biblia de Gutenberg llegó a la Biblioteca Nacional en 1946 a través de la gestión de Gustavo Martínez Zuviría. Fue donada por el Doctor Ezequiel Leguina, quien además le facilitó a la Biblioteca ediciones del Quijote y otros documentos antiguos.

La Biblia de Gutenberg, impresa en 1456 (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
La Biblia de Gutenberg, impresa en 1456 (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

Este documento es uno de los 21 incunables que se encuentran en el Departamento del Tesoro. Posee una encuadernación que fue realizada en Italia en 1946, antes de llegar a nuestro país.

La Biblia de Gutenberg: la primera impresión de la Historia (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
La Biblia de Gutenberg: la primera impresión de la Historia (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

El método de conservación en uno de los tres depósitos que tiene el sector mantiene a la obra en condiciones perfectas. Con el agregado de que está restringida su consulta, favorece a su estado actual.

DIVINA COMEDIA

Dos libros pequeños que estaban sobre la mesa, pero que no despertaban la atención, reposaban humildes y de perfil bajo, sin diseño de portada alguno. Se trataba de dos ejemplares de Paradiso e Inferno de la Divina Comedia de Dante Alighieri que fueron propiedad de Jorge Luis Borges.

Edición de la Divina Comedia que perteneció a Borges (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
Edición de la Divina Comedia que perteneció a Borges (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

Dentro de sus hojas se encuentran infinidad de inscripciones del escritor en los márgenes, con su letra chiquita y prolija, de oraciones simples, pero complejas que no pasaban las ocho palabras por línea. Todas hechas en italiano.

Paradiso e Inferno, de la Divina Comedia pertenecientes a Borges (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
Paradiso e Inferno, de la Divina Comedia pertenecientes a Borges (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

La encuadernación frágil y delicada generaba miedo al tacto. Estos ejemplares formaron parte de la biblioteca que Borges donó. Son más de 600 libros que pasaron por sus manos y que hoy están en la Biblioteca Nacional. Un grupo especial de sus materiales están incluidos en el Tesoro.

EL MANUSCRITO DE RAYUELA

Dentro de otra de las cajas, González Tomassini retiró un cuaderno anotador, con una cubierta de un naranja algo gastada y que no parecía un libro en absoluto, pero que era, ni más ni menos, el manuscrito de Rayuela de Julio Cortázar.

Manuscrito de Rayuela de Cortázar (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
Manuscrito de Rayuela de Cortázar (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

Una encuadernación manual, con pliegues, instrucciones de lectura, insultos y sugerencias que el propio Cortázar escribió de puño y letra. Biromes que se quedaban sin tinta. Hojitas sueltas con el diseño del juego. Más tachaduras. Una experiencia de la experiencia del propio autor.

En ese cuaderno estaban todas las anotaciones de lo que sería el libro final. El orden de los capítulos, la esencia del mensaje, el dibujo de rayuela y tantos otros párrafos en dónde él mismo escribía que debía revisar conceptos. Hasta escribió: “Tengo que leer a Nietzche” en uno de los capítulos justificando el tono que quería darle a ese tramo.

Las anotaciones del manuscrito de Rayuela de Cortázar (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
Las anotaciones del manuscrito de Rayuela de Cortázar (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

Esta pieza fue comprada por la Biblioteca Nacional en el año 2000 a Ana María Berrechea, amiga íntima de Julio Cortázar. El autor le regaló el manuscrito junto a otros materiales referidos a Rayuela como el plan de ordenación de los capítulos y el plano del manicomio. Todo aquello se encuentra en la Biblioteca Nacional.

LA PRIMERA EDICIÓN DE LA GAZETA DE BUENOS AYRES

Así como se encuentra la primera impresión de la Historia, en el “Tesoro” también se encuentra la primera publicación periódica de la Argentina: La Gazeta de Buenos Ayres.

Encuadernación de la Gazeta de Buenos Ayres de 1810 (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
Encuadernación de la Gazeta de Buenos Ayres de 1810 (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

La misma tuvo su primera impresión el 7 de junio de 1810 por orden de la Primera Junta de Gobierno y su primer director fue Mariano Moreno. Su función era publicitar los actos del gobierno.

Este material encierra el comienzo de la tradición gráfica nacional y es otro de los valores que se encuentran en la BN. De hojas pequeñas, que no superan la encuadernación de los libros actuales, ásperas al tacto y un poco amarillentas, pero legibles. Algunas maltratadas por el uso público de la época.

BONUS TRACK: EL ESCRITORIO DE BORGES

No responde a una publicación, pero sí es parte del Departamento del Tesoro: el escritorio de Jorge Luis Borges.

El escritorio de Jorge Luis Borges (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)
El escritorio de Jorge Luis Borges (Fotografía: Gabriel Lichtenstein)

El mueble es el original que usaba el escritor en sus años de director, con sus dos máquinas de escribir ubicadas en los extremos. Mantenido en las mismas condiciones, brillante, pulido y con un aire diferente al resto del mobiliario presente. Su diseño es semicircular con un velador en el centro acompañado de dos tinteros antiguos. Cuidado de la luz con unas cortinas blackout y un vidrio especial.

Edición fotográfica: Gabriel Lichtenstein

por Ignacio Bottaro
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