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"Me tratan como a un ministro, madre": los días de Federico García Lorca en Buenos Aires y su encuentro mágico con Gardel

Susana Tonelli
por Susana Tonelli |
Me tratan como a un ministro, madre: los días de Federico García Lorca en Buenos Aires y su encuentro mágico con Gardel

Federico García Lorca fue un escritor viajero. Ya había visitado Cuba y los Estados unidos, donde escribió su libro "Poeta en Nueva York", cuando puso pie, por primera vez, en el Río de la Plata. Era octubre de 1933. Bien vale el recuerdo a 83 años de su fusilamiento por un escuadrón franquista.

Vino por pocos días, para cumplir con cuatro conferencias y para el reestreno de "Bodas de Sangre" con Lola Membrives, en el teatro Avenida. El recibimiento fue grandilocuente: entre curiosos, fotógrafos y periodistas, nadie quería perderse al dramaturgo español, al vanguardista, al renovador literario.

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LORCA LLEGA A BUENOS AIRES HOR
LORCA LLEGA A BUENOS AIRES HOR

Pasaron lo días, y su agenda se extendió. Recita poemas, lo invitan a banquetes, le hacen homenajes. Le presentan a los máximos exponentes culturales. Conoce a Victoria Ocampo, Oliverio Girondo, Conrado Nalé Roxlo, y hasta Pablo Neruda, quién, en esos momentos, ocupaba el puesto de cónsul en nuestro país.

Habla por teléfono a Granada y se le escucha decir: "Me tratan como a un ministro, madre".

El andaluz se enloquece con Buenos Aires. Vive como un porteño. El éxito se le transforma en algo personal. Lo que era un viaje fugaz se extiende en el tiempo y se queda en la ciudad por espacio de seis meses.

Se muda a la habitación 704 del Hotel Castelar, sobre la Avenida de Mayo, e incluso vive la experiencia de recibir el año nuevo en un mes de verano.

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ESTRENO BODAS DE SANGRE HOR
ESTRENO BODAS DE SANGRE HOR

El poeta granadino se reúne con amigos en el Café Tortoni, pasea por Buenos Aires, y una noche se produce un encuentro cultural sin precedentes.

Se cruza con el mayor ícono porteño en la esquina de Corrientes y Libertad. Una sonrisa y dos brazos abiertos se funden con el cuerpo de Lorca ante un revuelo de miradas, gritos y aplausos.

Era Carlos Gardel. Se fueron juntos a la casa de El Zorzal, en el barrio del Abasto. Carlos, con su guitarra, le cantó "Caminito", "Claveles Mendocinos", "Mis flores negras". A su vez, Federico tocó en el piano canciones típicas españolas.

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CARLOS GARDEL HOR
CARLOS GARDEL HOR

Fue una velada única, de la que no quedaron ni filmaciones, ni fotografías.
Fue la primera y la última vez se verían.

Carlos Gardel moriría en un accidente aéreo en Medellín, el 24 de junio de 1935. Un año más tarde, un escuadrón franquista fusilaría a Federico García Lorca, el 18 de agosto de 1936.

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DIBUJO REALIZADO POR GARCIA LORCA HOR
DIBUJO REALIZADO POR GARCIA LORCA HOR

Romance de la luna, luna

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.

El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Poema de Federico García Lorca - Libro: Romancero Gitano -1928