Fue el mismo reclamo que un año antes hicieron durante el acto de apertura, a cargo de Claudia Piñeiro. Aquella vez, solo la escritora argentina pudo dar su discurso, mientras que Avelluto y Enrique Avogadro, secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, no pudieron hablar.
Pero la hostilidad de parte del público fue notoria, a tal punto que la presidenta de la fundación el Libro, Teresa Carbano, pidió al micrófono: "Respetemos a los funcionarios".
Antes del esperado discurso de Rita Segato, el secretario dijo que "se terminó para siempre el uso de la cultura como herramienta política" y se refirió al "momento duro que estamos viviendo al sector editorial".