Para salir del incómodo silencio, una voz en off anunció rápidamente al ganador y el premio: un par de entradas para un evento en el estadio. Sin embargo, el espectáculo ya había quedado en segundo plano. La lesión del fanático obligó a detener el partido unos minutos más mientras los médicos lo retiraban en camilla, en medio de los aplausos del público y con el afectado levantando el pulgar en señal de agradecimiento.
Los jugadores y entrenadores de ambos equipos siguieron la escena con asombro y algunos intercambiaron risas y comentarios ante la insólita situación. Lamentablemente, la mala noche de los Hawks no terminó ahí: Atlanta cayó ante Portland, sumando su tercera derrota en cuatro partidos, pese al esfuerzo de Trae Young, quien cerró la noche con 29 puntos y 15 asistencias.
Según informaron medios locales, el aficionado sufrió la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla y deberá someterse a una larga recuperación. Así, lo que comenzó como un simple juego en el entretiempo, terminó con un fan fuera de acción por el resto de la temporada.