“Los mercados, en general, están expuestos a la volatilidad, y minimizar los riesgos que ésta implica debe ser una prioridad”, señaló Socorro al recomendar acciones de compañías multinacionales y herramientas de diversificación.
Un dato que destacan los especialistas es que, en contextos como este, las decisiones emocionales suelen jugar en contra. La sobreexposición a noticias políticas, la ansiedad por los resultados y los movimientos bruscos de corto plazo pueden llevar a decisiones impulsivas que afectan el rendimiento de largo plazo.
Por eso, los asesores insisten en la necesidad de mantener la disciplina inversora y evitar saltar de una estrategia a otra con cada novedad electoral. “Una estrategia efectiva consiste en anticipar movimientos de mercado en función de las expectativas que generan las elecciones, ajustando las carteras para capturar rendimientos o protegerse ante escenarios adversos”, agregó Socorro.
En cualquier caso, los especialistas subrayan la importancia de definir con claridad los objetivos, evaluar la tolerancia al riesgo y analizar la liquidez y solvencia de las empresas antes de dar un paso.
Lejos de ser un período para frenar, el año electoral puede convertirse en un momento clave para revisar estrategias, reforzar la disciplina inversora y detectar nuevas ventanas de crecimiento.