“Los directores valoraron el compromiso del Gobierno argentino con políticas consistentes con los objetivos del programa”, señalaron desde Washington, aunque también remarcaron la necesidad de seguir trabajando en reformas estructurales, principalmente en el plano fiscal y monetario.
La directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, apuntó que es crucial sostener la consolidación fiscal a través de cambios tributarios, y advirtió que cualquier nueva medida de gasto deberá estar totalmente financiada. Además, sostuvo que la política monetaria debe seguir siendo contractiva para avanzar con el proceso de desinflación y recuperar la demanda de pesos.
Sobre el tipo de cambio, Georgieva insistió en la importancia de mantener la flexibilidad cambiaria y seguir reconstruyendo las reservas del Banco Central. “Esto es clave para que la Argentina pueda enfrentar mejor futuros shocks externos y recupere el acceso sostenible a los mercados internacionales de crédito”, afirmó.
Con esta aprobación, se destraba el segundo giro previsto en el marco del nuevo acuerdo, lo que le permitirá al país sumar solvencia financiera para el resto del año y en proximidad al proceso electoral.
Sin embargo, este mismo viernes, Argentina deberá afrontar un pago de US$835 millones al Fondo, correspondiente a intereses y comisiones vinculadas al préstamo firmado en 2018. El compromiso se enmarca dentro de un cronograma exigente en materia de vencimientos, en un contexto donde la disponibilidad de reservas sigue siendo limitada.