El PAMI es un ente autárquico y no tiene que pedir permiso a Salud para tomar una decisión de ese tipo. Si bien hay una ley de genéricos, por vía de la reglamentación se puede modificar ajustar la operatoria.
“El PAMI va marcando la aguja de cómo funciona el sector. Las decisiones que toma derraman sobre el resto”, advierte un representante de pymes de la industria, preocupado por las consecuencias de una medida de este tipo.
Las quejas llegan de distintos actores del sistema:
- Laboratorios chicos o medianos que tendrían dificultades para competir por marca, dada la instalación de los grandes nombres comerciales.
- A su vez, tendrían dificultades para convencer a los médicos de que prescriban marcas chicas: los grandes suelen ofrecer condiciones muy ventajosas a los profesionales que recetan sus medicamentos.
- Las prepagas ven con preocupación la situación porque tendrían que financiar medicamentos más caros.
- Las farmacias –especialmente las más chicas- bajarían su rentabilidad porque tendrían que negociar en condiciones más desventajosas con los grandes laboratorios.
Desde el PAMI desmintieron que se esté negociando cambios en la ley de genéricos. Aunque reconocieron que el congelamiento de precios de los medicamentos vence el 31 de octubre y que en los próximos días se iniciará una negociación para intentar mantener el precio lo más bajo posible en medicamentos especiales y no especiales.
Para el Gobierno es importante poder mostrar que estos precios no se disparan porque actúan también como testigos para el resto del mercado. Habrá que ver qué piden los grandes laboratorios para acotar lo más posible los aumentos.
Por lo pronto, desde el PAMI recuerdan que los medicamentos son gratuitos para los afiliados y que cualquier ahorro tiene que ver con una mejor administración de recursos de la entidad.