Pero ello solo no alcanza. La Argentina está en una dinámica propia. Las elecciones y su incertidumbre alimentan los traspasos a dólar gradualmente. La cosecha de soja es el único arma a mano. Y ni siquiera está tan a mano.
Puntualmente hoy, las operadores miran a Estambul. Y las noticias que desde allí llegan no son alentadoras. Las reservas cayeron en marzo 10.000 millones de dólares.
La moneda perdía 5%. En Brasil puntualmente las dudas pasan por la aprobación de la reforma previsional y las trabas del Congreso a Bolsonaro tras la detención de Michel Temer. La luna de miel con el flamante presidente fue breve.
Por último, hay un problema en gestación que lentamente irá ganando relevancia. Es el crecimiento de las Leliq con las tasas cercanas al 70%.
No es sostenible en el tiempo. Es más, en los borradores del acuerdo con el FMI, se estimaban que a esta altura del año el crecimiento de estos títulos de deuda fueron mucho menores y un stock sustancialmente inferior al actual.
¿Habrá restructuración de estos papeles o canje obligado a los bancos? Las acciones de las entidades argentinas que cotizan en el exterior ya lo sufren. Perdieron 10% en dos días.