Los tiempos ahora se aceleran. Se ingresan en las cuatro semanas definitivas de la transacción teniendo en cuenta que Alberto Fernández había fijado como plazo para el cierre de la operación al 31 de marzo.
En teoría la semana próxima se debería efectuar la presentación de la oferta oficial y el road show se efectuará entre la segunda y tercera semana de marzo. En la segunda quincena del corriente expira el periodo de aceptación de la oferta y se publica el resultado de la misma.
En el mercado, la impresión antes de que fueran designados los bancos que actuarán como agentes colocadores era que la oferta argentina iba a ser más del estilo “es esto o nada”. Dado que las entidades que participan ponen su prestigio en juego en la operación, se estima que antes de que se lance la oferta habrá una ronda de contactos que garantizarán un alto porcentaje de adhesión a la misma.
Lo que está en juego en esta restructuración es el total de la deuda en dólares emitida bajo legislación de Nueva York. Son los casos más complejos dado que en caso de fracasar las negociaciones, se vienen los juicios con altos costos para el país y los bonistas.
En este caso puntual hay un amplio espacio para un acuerdo habida cuenta de que la recuperación de los papeles argentinos, en caso de un entendimiento, puede dejar altas utilidades a los acreedores que tienen valuados sus papeles al 40%. Las pérdidas por Argentina ya fueron contabilizadas en 2019.
Sobre los tiempos de la transacción hay diferencias. Un reciente informe de Morgan Stanley titulado “Cambio de prioridades sostiene a los bonos” estima que “las negociaciones se extenderán a lo largo del segundo trimestre” y que “el acuerdo definitivo será en el tercer trimestre”. Por lo pronto, el puntapié inicial del partido ya se dio.