En abril de 2016, Luis Caputo había cerrado un acuerdo con acreedores para levantar juicios y pagar deuda. Optó por desembolsar cash en lugar de darles bonos dado que se evitaba entrar en otra negociación oscura basada en el precio al cual los fondos buitres iban a tomar los bonos como parte de pago. Caputo emitió esos Globales y con ese dinero cerró default de 2001. En total, en abril de 2016 se emitió deuda por u$s 16.500 millones en lo que fue entonces la mayor emisión en un país emergente en la historia. Ahora, esos papeles van rumbo al default.
También en caso de default, la Argentina afectaría a bonos Par y de Descuento emitidos en 2005 y 2010, que surgieron para pagar a quienes se incumplió con el default del 2001. Es decir que el país defaultea hasta la deuda emitida para salir de un default.
La oferta a los bonistas lanzada por Martín Guzmán el viernes posee una quita aún mayor: elimina los intereses corridos y devengados en los bonos actualmente en circulación. Esto significa que tendrán un menor valor al momento de ser canjeados por los nuevos títulos de deuda ofrecidos por el ministro de Economía.
Este miércoles se conoció el prospecto de la oferta presentada por la Argentina a la SEC (la Comisión de Valores de EE.UU.) en la que se habilita la oferta hasta el 8 de mayo, con la posibilidad de extender ese vencimiento. “La oferta va a ser rechazada ampliamente”, aseguró anoche a A24.com un banquero con llegada a los grandes fondos norteamericanos tenedores de papeles argentinos. “Y con la eliminación de los intereses devengados, aún menor va a ser su aceptación”, agregó.