El esquema de la reestructuración giró en torno de dos o tres años sin el pago de intereses, y luego una suba escalonada de la tasa de interés, cuatro o cinco años de extensión de vencimientos y sin quita de capital, sólo en el valor presente. La oferta en sí estuvo bastante reservada y los propios fondos de inversión se mostraron reacios a dialogar con la prensa y otros actores del mercado financiero, lo que en definitiva reflejó que las negociaciones estaban en buen estado.
Para Guzmán, un 50% de quita también es importante frente a lo sucedido con la oferta de Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen en 2005. Si bien la quita en esa ocasión rondó el 65%, el otorgamiento del cupón del PBI y sus posteriores pagos por más de u$s 10.000 millones, hizo disminuir notoriamente ese porcentaje de quita. Por ello, también, el actual ministro podría ostentar y mostrar su "agresividad" en la quita aplicada, siempre considerando el marketing político de la misma.
Ahora bien, si a último momento la oferta es más agresiva, bajarán las chances de que sea aceptada. El próximo 22 vencen u$s 500 millones en papeles con legislación extranjera y el gobierno bien podría pagarlos para dar señal de acercamiento o bien podría usar los 30 días de plazo antes de que sea declarado formalmente en default.
En tiempos de crisis por la pandemia, una cesación de pagos argentina generaría una mayor presión sobre el tipo de cambio. Alberto Fernández está al tanto de efectos negativos pero también de los efectos positivos si la oferta es exitosa. "Es importante porque tras la crisis, volveríamos a tener financiamiento y aceleraría la salida de la recesión", señaló la semana pasada a medios radiales. Comienza hoy una etapa clave para el futuro económico del gobierno y del país.