A la hora de observar quiénes son las personas que deciden viajar a Estados Unidos, las distintas agencias de viaje reconocen que la mayoría son aquellos que se encuentran en un rango etario entre los 30 y los 50 años, que no se encuentran en la primera línea del plan de vacunación en Argentina.
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Vacunación en el exterior. El aumento de la demanda para viajar a Miami para aplicarse la vacuna contra el coronavirus quedó reflejado en la ocupación de los vuelos de Aerolíneas Argentinas.
“Suele ser gente con poder adquisitivo relativamente alto, entre los 30 y 50 años. Es justo la gente que no tiene acceso a la vacuna acá. Ves pocos niños, pero sí gente de todo tipo de edades menores 60”, explicó el representante de una agencia a A24.com.
En tanto, otro completó: “En el último mes se aceleró. Se liberó en Estados Unidos que cualquiera se pueda vacunar y ahí se disparó la demanda. Antes ningún destino se llevaba más del 2 o 3% de las ventas total y hoy en día Miami representa el 20%”.
Asimismo, los operadores destacan que las personas que viajan a Miami lo hacen de forma directa y sin anticipación. De hecho, la amplia mayoría de los vuelos está previsto para mayo, junio y julio. Estas condiciones elevan los costos, que se mueven en esta instancia por la rigurosidad de la oferta y la demanda.
Esto obliga a los viajeros a organizar el esquema de gastos. Para ir a Miami en avión, un vuelo en mayo promedia entre los $200.000 y $300.000 por persona en clase económica, aunque para junio y julio se espera que los precios desciendan. “El problema es que todos quieren irse cuanto antes”, dicen en las agencias de viaje.
Al viaje hay que agregarle también los costos adicionales en hotelerías, movilidad y comida. Solo a modo de ejemplo, si se tiene en cuenta únicamente el valor de un hotel en promedio de tres estrellas para dos personas tiene un costo aproximado de unos 200 dólares por noche en mayo.
Además, los vuelos se toman para una estadía aproximada de 21 días. La duración no es azarosa, sino que responde a cuestiones sanitarias. “Es el tiempo que tenés que estar entre la primera dosis y la segunda”, justifican los operadores turísticos que prevén un crecimiento de viajeros aún mayor que se preparan para pasar el invierno.