Qué pasó. Belgrano le ganaba 1-0 a Banfield y el partido estaba prácticamente terminado. Un centro frontal había terminado en las manos del arquero César Rigamonti, quien por protestar sostuvo la pelota mucho más de seis segundos en sus brazos. El árbitro Fernando Espinoza lo cobró y el 1 del Pirata le entregó el balón a Darío Cvitanich, quien la apoyó el césped y habilitó a Julián Carranza para el 1-1 final. Insólito.







