Fueron tres las llegadas del Pincha en ese lapso: centro atrás de Rodriguez (única vez que Rojas salió lejos y perdió) y Estevez pateó al bulto; Retegui probó desde lejos y se fue afuera, y otra vez Estevez (De La Cruz no lo persiguió), esta vez reventó el travesaño desde 25 metros. Por el medio, con intensidad y desde lejos, así llegaba Estudiantes.
En la jugada del 1 a 0 aparecieron los espacios. Un rechazo de Díaz viajó al campo rival, Fuentes (se molestó con Mascherano) quiso anticipar a Suarez pero habilitó hacia atrás a Borre. Scuhnke y Mura (ambos en la misma línea) achicaron para adelante y olvidaron custodiarse las espaldas, el colombiano atacó ese lugar libre confiado y encaró a Andujar para anotar su gol y alcanzar en la cima de la tabla de goleadores a Silvio Romero.
A partir de ahí los de Gallardo siempre encontraron lugares en los costados. En el mediocampo Enzo Perez seguía tapado, De La Cruz y Fernandez perdían contra Gomez, Estevez y Mascherano. Ante esa inferioridad numérica por el centro, los espacios libres estaban por afuera con Casco y Montiel. Por la derecha el lateral tuvo la compañía de Suarez y Nacho (buscó juego afuera porque en el medio había mucha gente), y así compusieron una pesadilla para Mura que nunca pudo atacar y tampoco anticipar en defensa.
Una situación que también generó espacios para River fue el retroceso de Mascherano a la cueva. Quedaba un lugar vacío detrás de Gomez y Estevez que aprovechaban los delanteros de River retrocediendo. Suárez y Borré abandonaban sus posiciones para la llegada, por ejemplo, de Montiel que tuvo el segundo gol solo contra Andujar y definió ancho.
Estudiantes no llegó más y en el segundo tiempo aparecieron otras dos virtudes de River: la concentración en la marca para no dejar al rival recibir cómodo (Rojas fue la referencia en este aspecto) y las combinaciones precisas y veloces con la pelota, acostumbrado a jugar de primera le exige al rival una destreza en el anticipo que Estudiantes no exhibió. El Pincha cometió más faltas (18 contra 13) y tuvo mas amonestados: cuatro, sólo Borré vió la tarjeta en River (no podrá jugar ante Defensa y Justicia por llegar a la quinta amarilla).
En el complemento ingresó Dario Sarmiento por Juan Fuentes para jugar con Retegui en ataque. Esto generó que Mascherano vaya de central e Ivan Gómez sea el cinco. Ahí River atacó las dudas de su rival mientras se acomodaba y liquidó el partido con una receta muy conocida de su repertorio: recuperación y ataque vertical sin esperar.
En el primer tiempo sufrió Mura, en el complemento River cambió de lado y buscó por la izquierda la espalda de Sanchez. Y por ahí llegó el cierre del partido. Un rechazo de la defensora local fue recuperado por Casco que hizo la diagonal hacia el centro y libero el cajón del wing: un espacio vacío que aprovechó Fernandez para recibir con comodidad y asistir a Suarez para el 2 a 0. En esa jugada se vió la diferencia de velocidad, Estudiantes rechazó pero permaneció en el área, Mascherano quedo habilitando a Nacho para el centro y después llegó tarde al pique del cordobés que definió en el primer palo.
Sufrió River en el inicio pero supo aguantar para luego desplegar sus virtudes. En los pocos momentos que el equipo de Milito pudo incomodar al rival lo hizo desde la presión y la intensidad, pero nunca se apoderó de la pelota: la posesión fue de River con un 55 por ciento; además el equipo de Gallardo acertó cinco tiros al arco contra uno del rival y así sumó su sexta victoria en igual cantidad de partidos en este año. Estudiantes, por su parte, lleva una victoria en los últimos ocho partidos.
River se movió constantemente en búsqueda de espacios, paseó el balón por cada rincón de la cancha y denuncio la quietud de Estudiantes. El local perdió el mediocampo en el segundo tiempo y se entregó a las gambetas solitarias de Sarmiento, las corridas inofensivas de Retegui y los centros de la Gata Fernandez.
No sabemos si Gallardo estudió a Rinus Michels, pero en estas palabras del entrenador holandés (detallando su búsqueda de variantes ofensivas) encontramos algunas pistas “Tenía que permitir a los mediocampistas y defensores participar en la construcción ofensiva y en el ataque. Al final, cuando la movilidad aparece, el juego de posiciones de un equipo es tal que hace que todos piensen ‘yo también puedo participar, es facilísimo’. Ahí es cuando llegas a la cima, la cumbre del desarrollo”. En River todos participan: anoche los laterales empezaron a dar vuelta el trámite y los delanteros ganaron el partido.