Cuando un equipo está torcido como Huracán la suerte suele darle la espalda. Por eso, cuando a los 21 del primer tiempo y perdiendo 1-0, el Globo dispuso de dos oportunidades abajo del arco de Fábio y se terminó encontrando con el arquero brasileño (¿y un penal?) que le imposibilitaron quebrar el cero.
