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Los héroes y villanos de la primera final en la Bombonera

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Los héroes y villanos de la primera final en la Bombonera

La Bombonera fue una caja de resonancia de ruidos y silencios. De alaridos hasta el llanto y decepciones al siguiente parpadeo. La final dio vueltas y vueltas en el aire. A veces con fútbol. Otras con arrebatos. Con héroes y villanos, y viceversa, a cada jugada.

Por fin el juego en estado puro, para acabar con tanta presunción. Comienzo favorable para River que abría a sus puntas, subía a sus laterales y le daba amplitud a su juego para desparramarlo a Boca que no sabía donde presionar, entonces obtenía superioridad por afuera y libertad de manejo por adentro.

Sin embargo, ese lapso superador de River en el juego chocó con la aparición decisiva del mirado de reojo Rossi. Y Boca a falta de juego se las arregla para hacer un gol como suele ocurrirle seguido en este tiempo al equipo de Guillermo. Wanchope y el primer alarido. River saca del medio y Pratto lo empata aprovechando pase de Pity Martínez. Defectos para marcar en los dos goles.

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Delanteros en estado de gracia sobre todo. Y Benedetto en la cancha para preocupar más a River. Y 2-1 Boca arriba casi sin proponérselo, pero con el instinto asesino de dos expertos francotiradores. Boca podría explicarse solamente desde la voracidad de Abila y Benedetto, que no necesitan alimentarse de juego para autoabastecerse.

Tanto Boca como River cometen demasiados errores en las pelotas detenidas defensivas. Sufren por igual ese aspecto. Así se puso en ventaja Boca, y así lo empató definitivamente River en la secuencia donde la termina metiendo en contra Izquierdoz.

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Había acción para Tevez y ese efecto que pudiera provocar desde su oficio en este tipo de situaciones confusas. Carlitos lo dejó solo a Benedetto que falló ante la buena salida de Armani. La foto lo condena a Pipa, y lo reivindica al arquero de River, al menos responsable del primero de Boca.

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Y en la película los que pintaban para héroes terminan lamentándose, y los villanos cobran protagonismo.
En este tipos de historias, todo lo que se presagia acaba con otro desenlace. Y ni los guionistas más avispados podrán suponer el final.

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