Para entender qué hizo Argentina con el balón hay que explicar cómo lo espero Ecuador. El equipo visitante jugó para evitar el ataque rival y lo hizo muy bien, presentó un 1-4-1-4-1 y fue encerrando a Argentina. Gruezo delante de los centrales construyo un triángulo defensivo del que no pudo salir Lautaro. Ibarra y Mena se sumaron a los laterales para cerrar los andariveles y así completar la segunda línea de cuatro que dejó al equipo argentino y sin pase entre líneas. Impecable trabajo de contención, pero como suele suceder con Gustavo Alfaro se quedó con la manta corta y Ecuador casi no atacó.
¿Qué pasó con los mediocampistas argentinos? Con Messi tirado a la derecha en el primer tiempo y encimado con Ocampos no hubo quién busque conducir entre líneas rivales. El diez del Barcelona descendía pero miraba hacia adelante y entre él y Lautaro había cuatro rivales y ningún compañero.
Argentina tuvo la pelota con un ritmo moderado, constante e inofensivo. Franco y Caicedo vigilaron de cerca a Paredes y De Paul y los obligaron a jugar en campo argentino: los mediocampistas con mejor pase en profundidad tenían la pelota a cincuenta metros del arco rival. No hubo pase hacia adelante preciso en los tres cuartos de Argentina. Paredes solo metió un pase profundo, fue en el primer tiempo y antes de los cinco minutos.
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Con posesión, pero con pocas conexiones.
Con posesión, pero con pocas conexiones.
La otra causa de la falta de profundidad fue la falta de triangulaciones por afuera para generar paredes. Ocampos con Montiel y Acuña con Tagliafico nunca fueron duplas de ataque. No se buscaron con movimientos explosivos y tampoco cambiaron de dirección (lateral por adentro y extremo por afuera o viceversa). Aquí falto la otra punta del triángulo para combinar entre rivales: el nueve que arrastre marcas y saque a los centrales del área. Lautaro tuvo un partido muy estático y aquí hay una falencia que ya mostró Scaloni en otros partidos: se mueven pocos las fichas en su pizarra, se respetan las posiciones y no hay sorpresas.
Argentina tampoco tuvo un mediapunta por el centro, Messi lo intentó en el segundo tiempo con Lautaro tirado a la izquierda. Las dos líneas de cuatro de Ecuador no dejaron espacios entre defensa y mediocampo, así el diez siguió lejos de Paredes y De Paul. El equipo insistió llevando la pelota de lado a lado sin poder penetrar, cambiar el ritmo ni desbordar.
En la jugada del penal se vio por única vez todo lo que faltó: Lautaro descendió para robar una pelota y asociarse con Messi, asistencia a Ocampos a la espalda del lateral Estupiñan y el delantero el Sevilla encaró mano a mano a un central rival en el borde del área. Penal, gol, calma para Argentina que se sacó los nervios del debut temprano pero se nubló después para ampliar la ventaja.