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Ordenado y sin sorpresa: el análisis táctico de una Argentina que debutó sin brillo ofensivo

Ordenado y sin sorpresa: el análisis táctico de una Argentina que debutó sin brillo ofensivo
Lionel Messi

Argentina venció a Ecuador con solo dos entrenamientos y siete jugadores que debutaron en eliminatorias. En este contexto el equipo fue aplicado, ordenado y cauto con todo lo que eso implica: nunca estuvo mal parado sin pelota pero no tuvo audacia durante la posesión, le faltó frescura y explosión de tres cuartos en adelante, la zona en la que se debe arriesgar la pelota.

Lionel Scaloni presentó un esquema 1-4-2-3-1 con matices para la presión y el ataque. Sin Lo Celso perdió pase y conducción, con el ingreso de Acuña ganó intensidad para la presión y oficio para cubrir la banda izquierda.

Argentina presionó en campo rival y bloqueó las salidas que había planeado Ecuador: los costados. Lucas Ocampos y Marcos Acuña taparon los laterales visitantes. Los marcadores de punta argentinos no dejaron girar a Angel Mena y Renato Ibarra. Los centrales se arrimaban al mediocampo (Martínez Quarta fue el mejor, con timming para anticipar y fortaleza en el mano a mano), las líneas se juntaban en campo rival y reducían los espacios: examen aprobado para la presión.

La presión en campo rival.
La presión en campo rival.

Por el centro De Paul y Paredes tuvieron su duelo con los dos interiores visitantes, Franco y Caicedo, y nadie sacó ventajas. Con su presión Argentina obligó a Ecuador a buscar por arriba a Valencia que perdió seguido con Otamendi y Martinez Quarta. Cuando el equipo decidió esperar en la mitad de la cancha se replegaba 1-4-4-2 con Ocampos y Acuña por afuera, aquí la virtud fue el retroceso veloz y cada uno por su lugar, nunca tuvo fisuras.

Para entender qué hizo Argentina con el balón hay que explicar cómo lo espero Ecuador. El equipo visitante jugó para evitar el ataque rival y lo hizo muy bien, presentó un 1-4-1-4-1 y fue encerrando a Argentina. Gruezo delante de los centrales construyo un triángulo defensivo del que no pudo salir Lautaro. Ibarra y Mena se sumaron a los laterales para cerrar los andariveles y así completar la segunda línea de cuatro que dejó al equipo argentino y sin pase entre líneas. Impecable trabajo de contención, pero como suele suceder con Gustavo Alfaro se quedó con la manta corta y Ecuador casi no atacó.

¿Qué pasó con los mediocampistas argentinos? Con Messi tirado a la derecha en el primer tiempo y encimado con Ocampos no hubo quién busque conducir entre líneas rivales. El diez del Barcelona descendía pero miraba hacia adelante y entre él y Lautaro había cuatro rivales y ningún compañero.

Argentina tuvo la pelota con un ritmo moderado, constante e inofensivo. Franco y Caicedo vigilaron de cerca a Paredes y De Paul y los obligaron a jugar en campo argentino: los mediocampistas con mejor pase en profundidad tenían la pelota a cincuenta metros del arco rival. No hubo pase hacia adelante preciso en los tres cuartos de Argentina. Paredes solo metió un pase profundo, fue en el primer tiempo y antes de los cinco minutos.

Con posesión, pero con pocas conexiones.
Con posesión, pero con pocas conexiones.

La otra causa de la falta de profundidad fue la falta de triangulaciones por afuera para generar paredes. Ocampos con Montiel y Acuña con Tagliafico nunca fueron duplas de ataque. No se buscaron con movimientos explosivos y tampoco cambiaron de dirección (lateral por adentro y extremo por afuera o viceversa). Aquí falto la otra punta del triángulo para combinar entre rivales: el nueve que arrastre marcas y saque a los centrales del área. Lautaro tuvo un partido muy estático y aquí hay una falencia que ya mostró Scaloni en otros partidos: se mueven pocos las fichas en su pizarra, se respetan las posiciones y no hay sorpresas.

Argentina tampoco tuvo un mediapunta por el centro, Messi lo intentó en el segundo tiempo con Lautaro tirado a la izquierda. Las dos líneas de cuatro de Ecuador no dejaron espacios entre defensa y mediocampo, así el diez siguió lejos de Paredes y De Paul. El equipo insistió llevando la pelota de lado a lado sin poder penetrar, cambiar el ritmo ni desbordar.

En la jugada del penal se vio por única vez todo lo que faltó: Lautaro descendió para robar una pelota y asociarse con Messi, asistencia a Ocampos a la espalda del lateral Estupiñan y el delantero el Sevilla encaró mano a mano a un central rival en el borde del área. Penal, gol, calma para Argentina que se sacó los nervios del debut temprano pero se nubló después para ampliar la ventaja.

por Santiago Cantenys
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