“Me vine a los 13. Antes estuve jugando en la Liga Metropolitana en River, un año antes de pre-Novena. Viajaba los domingos y los sábados jugaba en mi club. Estuve un año así. En pre-Novena me dijeron que tenía que ir a vivir allá y no queríamos saber nada. Al otro año fui de vuelta, me dijeron que no había pensión. Lanús de chiquito me llamaba siempre. Fui ahí, y feliz. El primer año, en Novena, me quería volver los findes. Iba muy seguido. Pero me fui acostumbrando. Ahora estoy bien, metido en el fútbol” “Me vine a los 13. Antes estuve jugando en la Liga Metropolitana en River, un año antes de pre-Novena. Viajaba los domingos y los sábados jugaba en mi club. Estuve un año así. En pre-Novena me dijeron que tenía que ir a vivir allá y no queríamos saber nada. Al otro año fui de vuelta, me dijeron que no había pensión. Lanús de chiquito me llamaba siempre. Fui ahí, y feliz. El primer año, en Novena, me quería volver los findes. Iba muy seguido. Pero me fui acostumbrando. Ahora estoy bien, metido en el fútbol”