Un River-Boca demanda un mega operativo policial y un potencial costo político que el Presidente argentino quiere evitar. Los antecedentes y la recordada final en Madrid hacen que el pedido no sea descabellado.
“En estas semanas nos han visitado presidentes del Inter de Porto Alegre, Cerro Porteño, Flamengo, Palmeiras, Boca. Esta Conmebol es de puertas abiertas y nuestra posición es clara: aplican las mismas reglas para todos y los partidos se ganan en la cancha” había declarado Domínguez, quien también se reunió con Rodolfo D'onofrio, con quien dialogó acerca del “Escándalo De La Cruz”.
La semifinal entre River y Boca ni siquiera está confirmada, pero ya comenzó a jugarse en la tierra desde donde se rigen los intereses del fútbol sudamericano. El tiempo dirá si habrá una compra de hotel o un cambio -otro- repentino dentro del calendario de la Copa Libertadores