Este formato hace que un objeto virtual, en este caso una imagen de una cámara de fotos, tenga un certificado de autenticidad y que no pueda duplicarse, haciendo que esos objetos se vendan como piezas únicas de coleccionista.
La familia Roth, no obstante, se mantiene como dueña de los derechos de autor de la fotografía, recibiendo el 10% de las futuras transacciones que se produzcan. En declaraciones al diario "New York Times", Zoë explicó que "una vez que -el meme- está por ahí, no hay nada que puedas hacer" para detenerlo.
"Las personas que están en memes y se vuelven virales son una cosa, pero la forma con la que Internet se ha agarrado a mi foto y la ha mantenido viral, ha mantenido su relevancia, es una locura para mí. Estoy muy agradecida por toda la experiencia", asegura.
Fuente: La Sexta