El banquero suizo Alex Mauro, representante del Banco Safra, declaró hoy que los cuatro hijos del empresario Lázaro Báez eran "beneficiarios" de las cuentas abiertas por el Grupo Austral en esa entidad financiera.
El banquero suizo Alex Mauro, representante del Banco Safra, declaró hoy que los cuatro hijos del empresario Lázaro Báez eran "beneficiarios" de las cuentas abiertas por el Grupo Austral en esa entidad financiera.
En la jornada de hoy del juicio por la "Ruta del Dinero" volvió a faltar Lázaro Báez, pero su abogada anunció que finalmente declarará el próximo 20 de noviembre.
Safra complicó con su declaración -por videoconferencia ante el tribunal oral federal que lleva adelante el juicio denominado "ruta del dinero"- a los financistas Jorge Chueco, Daniel Pérez Gadín y Fabián Rossi.
Mauro reconoció que fue contactado en su condición de banquero para "canalizar inversiones de la familia Báez".
Uno de los hijos de Báez, Martín, "participaba en todas las reuniones", declaró el baquero, quien fue responsable para Latinoamérica de esa entidad.
Mauro atribuyó la titularidad última de las cuentas (enumeró siete) a Lázaro Báez como origen de los fondos de las cuentas que eran manejadas por sus colaboradores.
De hecho, el banquero reconoció que "nunca" mantuvo una reunión personal con Báez, ni en la Argentina, ni en el exterior.
Mauro narró cómo abrió una primera cuenta a nombre de la Fundación Kinsky, en la que hubo un depósito inicial de 25 millones de dólares.
Se trataba, dijo, de "clientes de alto riesgo", no sólo por los montos involucrados en los depósitos sino también porque se referenciaban en actividades de construcción de obra pública en la Argentina, es decir que "tenían relación con el sector público".
No obstante, ante una pregunta específica del fiscal Marcelo Colombo sobre si sabía si Báez era una "persona políticamente expuesta", Mauro eludió la respuesta y sólo explicó que los procedimientos de la entidad para la que trabajaban son, en ese aspecto, "muy estrictos".
El banquero describió reuniones con Pérez Gadín, Rossi y al menos uno de los hijos de Báez tanto en la Argentina cuanto en Suiza.
Fueron ellos quienes lo contactaron con la intención de abrir cuentas en su banco, explicando que "tenían una estructura patrimonial basada en una fundación panameña, y el nombre de esta estructura era Fundación Kinsky".
Los beneficiarios de todas las cuentas eran los cuatro hijos de Báez, Martín, Leandro, Melina y Luciana. "Las cuentas recibían dinero de los hijos del señor Báez".
Sin embargo, a lo largo del interrogatorio relativizó el rol de los hijos en el manejo de las cuentas, ya que si bien insistió en que eran los "beneficiarios", carecían de "firma" para manejarlas personalmente.
Eso coloca a los hijos como reales o potenciales dueños de los fondos a futuro pero no necesariamente eran conocedores de tal beneficio y, menos aún, como propietarios actuales del dinero.
La declaración de Mauro cierra esta etapa de testigos. Para hoy estaba prevista la declaración de otra banquera suiza, Valerie Barahona, pero las partes desistieron de su declaración.
Los jueces Néstor Costabel, Gabriela López Iñiguez y Adriana Pallioti esperaron hoy nuevamente en vano la declaración de Lázaro Báez, quien volvió a faltar (por cuarta vez) a la cita para prestar indagatoria.
Su abogada, Elisabeth Gasaro, anució que declarará en la próxima audiencia, el 20 de noviembre, pues el miércoles próximo, 13, no habrá audiencia.