A esto le agregan que “las declaraciones con que contamos, en principio, impiden identificarla como la encargada de receptar los sobornos advertidos en este concreto período y en este puntual ámbito de la administración pública. Los aportes efectuados por Uberti, Gerbi, Sztenberg, Stocker y Glikstein conforman esta línea, pues cuanto mucho aluden a las órdenes del ex presidente Néstor Kirchner como el punto de partida de este mecanismo de recaudación. El único dato objetivo que la vincula con el sistema develado en este legajo, y que sin más es insuficiente para fundar un criterio incriminatorio, radica en que Uberti reconoció que entregó dinero en el ya invocado departamento de las calles Juncal y Uruguay”.
Este expediente tuvo origen con la declaración como arrepentido del extitular del Occovi Claudio Uberti, que confesó haber cobrado 150 mil dólares por mes a cada empresa concesionaria para renovar contratos.