Dejando de lado la cercanía de la sentencia del juez Claudio Bonadio con la verdad histórica en la causa de los cuadernos de Centeno, las irregularidades, contradicciones y disparates del proceso judicial siguen dando que hablar.

Dejando de lado la cercanía de la sentencia del juez Claudio Bonadio con la verdad histórica en la causa de los cuadernos de Centeno, las irregularidades, contradicciones y disparates del proceso judicial siguen dando que hablar.
En tiempos en los que la Cámara Federal empezó a escuchar las apelaciones de las defensas de los primeros procesados por Bonadio, el abogado de Cristina Kirchner Carlos Beraldi presentó un escrito ante la Cámara contando que Bonadio le negó sacar fotocopias de las declaraciones de los “arrepentidos”.
“Luego de permanecer durante un largo espacio de tiempo esperando una respuesta, se nos indicó que el juez no autorizaba la extracción de las fotocopias de tales legajos. De ello se dejó la debida constancia a través de un escrito que, de puño y letra, fue completado y presentado en la secretaría del juzgado”, dijo en su escrito Beraldi.
El abogado cerró su nota destacando que es la tercera vez que efectúa este reclamo y en caso de que subsista la indebida restricción al derecho de defensa en juicio tendrá que dar inicio a las acciones administrativas y penales correspondientes. Más allá de la responsabilidad de Cristina Kirchner, ¿cómo defenderse de lo que no puede conocer?
Por otra parte, Rafael Llorens, ex funcionario del ministerio de Planificación que está preso hace más de dos meses, reclamó esta semana que se anule el fallo porque las confesiones de los arrepentidos no fueron filmadas y no pueden ser usadas en el futuro juicio oral. Pero eso no fue lo más grave. La colega Patricia Blanco cuenta en Infobae que el ex funcionario pidió a la Cámara investigar las llamadas de los funcionarios judiciales con el ministro de Justicia Germán Garavano y los principales personajes de la Casa Rosada, por sospechar la injerencia del Gobierno en la investigación.
La defensa de Juan Lascurain, ex presidente de la Unión Industrial Argentina, también cuestionó cómo el juez Bonadio transformó la palabra “paquete”, que aparece en los cuadernos de Centeno, en la palabra “dinero” como consta en el fallo. Alegó que aunque a su cliente se le atribuye un solo hecho, se lo incluyó como un miembro de la asociación ilícita.
Además de estos casos, hay quejas de los procesados por Bonadio por la imposibilidad de peritar las fotocopias de los cuadernos, porque el imputado colaborador Oscar Centeno fue absuelto por inimputabilidad en una causa que tuvo cuando estuvo en el ejército, porque las confesiones de los arrepentidos no pudieron ser controlados por las partes, entre otras.
Las defensas de los imputados de los cuadernos plantean la inconstitucionalidad de la figura del arrepentido, de la figura de la asociación ilícita y cuestionan el rol de la UIF y de la OA como querellantes.
En definitiva, el nacimiento de la causa de los Cuadernos de las coimas, las singularidades relacionadas con los cuadernos propiamente dichos, el rol del chofer Oscar Centeno, la espectacularidad de las detenciones, los interrogantes sobre los arrepentimientos y la propia gestión del juez Bonadio cuestionada por muchos actores nos hace temer sobre el futuro del caso