La medida apunta a que “los medios técnicos y humanos de esta AFI se aboquen al estricto cumplimiento de las funciones primordiales de producción de inteligencia nacional y producción de inteligencia criminal referida a los delitos de terrorismo, federales complejos y contra los poderes públicos y el orden constitucional”.
La interventora adoptó la decisión mediante la Resolución 17/2020, cuya vigencia rige desde hoy, tras su publicación en el Boletín Oficial.
Los considerandos de la medida recuerdan que desde la asunción de Alberto Fernández como presidente fueron derogadas normas que había dispuesto la anterior administración, que implicaban “un notorio retroceso institucional en materia de democratización y publicidad del Sistema de Inteligencia Nacional”.
Aquellas decisiones dispuestas por el gobierno de Cambiemos “han sido la condición necesaria para provocar interferencias en el funcionamiento de los demás Poderes Constitucionales del Estado Nacional y afectar, simultáneamente, los derechos y garantías de los habitantes de la Nación”.
Los considerandos hacen hincapié también en la decisión sobre el “régimen de administración de fondos del Organismo garantizando así la mayor transparencia respecto a aquéllos de carácter reservado”.