En el caso de la Corte Suprema los escenarios son dos. El primero es hacer lugar a las denuncias de Cristina Kirchner, anular todo investigado hasta ahora y ordenar una nueva investigación. El segundo es no hacer lugar a los planteos y que el juicio siga.
De todas maneras, en estos tiempos electorales se está jugando mucho más que un juicio. Estamos frente a decisiones judiciales que van a sedimentar un régimen de verdad muy significativo, ya que va a expresar la definición de instancias judiciales muy importantes sobre los hechos que se le imputan a Cristina.
Aquí también entran en juego los planteos sobre la causa de los Cuadernos. Lo que se resuelva va a salir de la entente Bonadio - Cámara Federal. En consecuencia, tendrá una inequívoca lectura judicial con muchas implicancias políticas; sobre todo, por las elecciones
Más allá de la inocencia o culpabilidad de la ex presidenta y candidata a vice por el Frente de Todos, y más allá de que finalmente sea absuelta o condenada, la palabra judicial va a quedar siempre sospechada si una instancia superior no aclara las denuncias. Ello trae aparejado un gran riesgo: aumentar aún más la desconfianza de la ciudadanía hacia el Poder Judicial. Una parte de la sociedad va a creer que fue injustamente investigada y que es inocente. La otra, creerá que es culpable. Y una tercera parte no va a entender qué pasa porque el proceso estuvo sospechado.
El TOF y, sobre todo, la Corte tienen una gran oportunidad de resolver mirando la Constitución y no las encuestas.