La gran sorpresa en el arranque de este 2022 involucra una vez más al príncipe Andrés. Siempre apareció ligado a los escándalos de esa red de trata y delitos sexuales de Jeffrey Epstein.
Pero desde Londres, la Casa Real siempre se negó que el segundo hijo varón de Isabel II haya participado de esos hechos. Solo admitían una amistad mutua, fruto del conocimiento entre ambos. Pero nada más.
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Los documentos que prueban que la joven Virginia cobró US$ 500.000 para guardar silencio y no mencionar al príncipe Andrés (Foto: Cortesía The Independent)
Un acuerdo confidencial
En la primera audiencia del año del juzgado de Nueva York que investiga a Ghislaine Maxwell apareció una "bomba" que, según quien la manipule, puede explotar de un lado o del otro. Esto es, beneficiar o sepultar al príncipe Andrés.
Son una serie de papeles que conforman un contrato de conveniencia. Allí figura claramente el nombre de Virginia Roberts Giuffre, que habría cobrado 500.000 dólares por mantener la boca cerrada. Jamás debía revelar que por intermedio de Epstein y Maxwell estuvo a solas, en una reunión íntima con el príncipe Andrés.
El problema es que ese contrato se ventila porque la joven Virginia (que ahora tiene 29 años) mantiene un juicio por abuso y violación cuando era menor de edad.
Ella sigue adelante con esa demanda civil que puede acabar con el miembro de la casa real británica.
¿Quién es el responsable?
Según en quien se ponga el foco de la atención, la situación de Andrés puede salvarse por milagro o hundirse irremediablemente. La defensa del príncipe, llevada adelante por el abogado Andrew Brettler, plantea que Virginia jamás nombró al príncipe en su demanda.
La reflexión inmediata es cómo podría acusarlo con su nombre y jerarquía real si cobró medio millón de dólares, justamente para no hacerlo.
Además, en un momento más adelante de este juicio, podría también aducir que ignoraba la edad de la joven, que no sabía que era menor. Aceptaría esa relación pero no podría ser acusado de violación.
Pero el juez Lewis Kaplan tiene el destino de Andrés en sus manos. Le dijo claramente al defensor real que su historia puede ser verdadera. Tanto como la acusación. Por lo que aún no tiene tomada una decisión. Los ojos del mundo siguen posados sobre el duque de York.
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El príncipe Andrés (a la derecha de la reina Isabel II) ya no representa oficialmente a la corona británica desde 2019 (Foto: Archivo)
La Casa Real británica, forzada a tomar distancia
En el pico del escándalo por Epstein, en 2019, Andrés tuvo que reconocer ante la BBC que era amigo del financiero pederasta. "Me arrepiento de haber sido su amigo", dijo, pero rechazó cualquier implicancia mucho más grave, de consecuencias penales.
Sin embargo, la casa de Windsor tomó una primera medida de protección: desde entonces, Andrés dejó de representar a la corona británica. Aunque sigue en la línea sucesoria.
El príncipe Andrés ha usado todo tipo de argumentos para quedar desvinculado de la causa Epstein-Maxwell que puede enchastrarlo para siempre y no solo "salpicarlo" como dice su defensa.
Esgrime que hasta tiene una incapacidad física para "transpirar". Pero eso merece otra nota.