"Fui al hospital, me hice una radiografía de pulmón y está limpio. Ahora me voy a hacer un examen de COVID-19. Pero está todo bien".

"Fui al hospital, me hice una radiografía de pulmón y está limpio. Ahora me voy a hacer un examen de COVID-19. Pero está todo bien".
Con ese mensaje que buscaba mostrar optimismo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, está otra vez frente a la posibilidad de un contagio del coronavirus. A sus 65 años, ya solo por eso, es un paciente de riesgo.
Cuando llegó al palacio de la Alvorada, la residencia presidencial, se acercó como hace habitualmente a saludar a quienes lo aguardan para saludarlo. Pero esta vez, consciente de su problema, pidió mantener la distancia social mínima recomendada.
Poco después, se difundió un comunicado oficial en el que se consignó: "El presidente se hizo en la noche del 6 de junio un test de COVID-19 en el hospital de Brasilia. Presenta hasta este momento buen estado de salud y permanece en su residencia".
Mientras se aguarda que en horas del mediodía se conozca si el examen dio positivo o negativo, los medios brasileños comenzaron a recopilar las actividades del presidente durante los últimos días. Y en medio de esa búsqueda surgió una imagen del 4 de julio, en el marco de la celebración por el Día de la Independencia de Estados Unidos.
En una foto del encuentro, a Bolsonaro se lo ve junto al embajador norteamericano, Todd Chapman, y otros cinco colaboradores, todos muy próximos y sin barbijos. Y más aún: la imagen muestra al primer mandatario abrazando al ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo.
La primera posibilidad de que Bolsonaro contrajo la enfermedad surgió durante su visita a Estados Unidos, el pasado 7 de marzo, cuando mantuvo un encuentro en Washington con Donald Trump. En ese momento, su secretario de Comunicaciones, al igual que otros integrantes de la comitiva, se enfermaron de coronavirus. Sin embargo, ni Bolsonaro ni Trump se contagiaron.
Desde su inicio, el presidente de Brasil ninguneó la gravedad del COVID-19. Primero dijo que no sería más que una "gripecita". Más tarde, cuando Brasil sobrepasó a China en el número de muertos, se paró ante los periodistas y los desafió: "¿Y qué? ¿Qué quieren que haga?".
En total, desde que comenzó la pandemia, el titular del Planalto se sometió ya a cuatro estudios. Para conocer el resultado de los tres anteriores -todos negativos- fue necesaria una resolución de la justicia.
Su última acción contra políticas de salud de prevención la tomó este lunes: amplió el veto a la obligatoriedad de utilizar el barbijo, paradójicamente el mismo día en que tuvo 38 grados de fiebre y debió ser puesto en observación. Este mediodía del martes se sabrá si se contagió de COVID-19.