"Tiene que parar"
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, hizo reiteradas advertencias y amenazas contra los manifestantes por su modo violento para bloquear e interrumpir el tránsito, la vida normal y hasta la economía de Ottawa.
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El primer ministro intimó a los camioneros a cesar con esta forma de protesta, pero no consigue resultados positivos (Foto: Cuenta de Twitter del primer ministro Trudeau)
Ahora en un nuevo mensaje por las redes sociales, dijo: "Los canadienses tienen derecho a protestar, a estar en desacuerdo con su gobierno y a hacer oír su voz. Siempre protegeremos ese derecho. Pero seamos claros: no tienen derecho a bloquear nuestra economía, ni nuestra democracia, ni la vida cotidiana de nuestros conciudadanos. Tiene que parar".
Incluso anunció que quienes den combustible u otro tipo de asistencia a los camioneros, si no es para regresar a los Estados Unidos, serían multados.
Situación descontrolada
Pero la estrategia del premier tampoco resulta. A tal punto, que el alcalde de Ottawa, Jim Watson, reconoció públicamente que la situación está descontrolada. La policía local no es suficiente para multar a los camioneros y mucho menos, poder sacarlos de la ciudad y expulsarlos a las rutas. Por eso pidió la urgente participación de fuerzas federales, incluso militares. De otra manera, dice, es imposible recuperar la actividad en la capital canadiense.
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Camiones cruzan el río San Lorenzo, límite entre EE.UU. y Canadá y se detienen para reclamar por los controles extremos contra el coronavirus (Foto: Captura de pantalla)
Grieta a la canadiense
Para los medios canadienses, el "factor Trump" llegó a ese país con más de un año de demora. Fuerzas que apuestan por la polarización y desigualdad, algo desconocido para los canadienses, comienza a expresarse con vigor. Los conservadores de ese país, cansados de perder elecciones ante el progresismo de Trudeau, giran hacia un populismo de derecha, tal como fue la era Trump en sus vecinos del sur.
Las protestas son comunes y toleradas en Canadá. Por ejemplo tiene una vieja disputa en Quebec con el sector nacionalista que pretende independizarse. Pero aunque hubo hechos de violencia esporádicos, nunca se vio una situación tan compleja como esta: la capital del país, paralizada por una protesta de camioneros y personas que se oponen a los controles por el coronavirus.
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Antivacunas apoyan el bloqueo de camioneros en Ottawa, la capital de Canadá (Foto: AP)
Vacunación masiva
En Canadá el manejo de la pandemia fue un ejemplo en casi todos estos dos años. Como el resto del mundo, vivió días de zozobra con la llegada de la variante Delta. Pero antes y después se manejo correctamente. Cuando no había vacunas, con las medidas de testeo, aislamiento, distancia social e higiene. Luego, abrazó la importancia de vacunar a toda su población lo más rápidamente posible.
Según el observatorio de "Our World in Data", Canadá tiene el 79,9% de su población vacunada con las dos dosis completas. Con una sola, trapa hasta el 85%. Sólo los menores de 4 años han quedado fuera, por el momento, del plan de vacunación. Tiene una población de 38 millones de personas, poco menos que la de la Argentina.
Al otro lado de la frontera, en donde se alimentan gran parte de estos movimientos de protesta anti controles y anti vacuna el panorama es muy diferente y complicado. Estados Unidos es el país que más contagiados y muertos tiene en términos absolutos.
Al día de hoy, 80 millones de norteamericanos no han recibido ni una sola dosis. Representa el 24,88% de la población. En términos porcentuales, el 0,3% de la población norteamericana murió por el coronavirus. En Canadá, apenas el 0,1%.
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Canadá es uno de los países con mayores tasas de vacunación completa en el mundo (Foto: OWID)
Los actos puntuales de protesta son parte de la vida en democracia. Pero esta creación de "campamentos urbanos duraderos" que arrojan gases diésel y ruidos constantes sacude al Canadá.
Un país que mientras intenta salir de la pandemia sufre por los piquetes. Es la falta de experiencia.