Sin embargo, el laboratorio reiteró en un comunicado el domingo que no existen evidencias de un aumento de los coágulos sanguíneos a causa de la vacuna, tras analizar los resultados de 17 millones de dosis. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) respaldaron esa información y afirmaron que no existe evidencia de que deba suspenderse el uso del fármaco de Astrazeneca.
AstraZeneca defendió que los 15 casos de trombosis venosa profunda y los 22 de embolia pulmonar repertoriados entre personas que recibieron la vacuna representan un porcentaje "mucho más bajo de lo que se esperaría que ocurriera naturalmente en una población general".
"La naturaleza de la pandemia ha hecho que se preste mayor atención a los casos individuales y estamos yendo más allá de las prácticas habituales de control de la seguridad", afirmó Ann Taylor, directora médica de AstraZeneca.
"En términos de calidad, tampoco hay problemas confirmados relacionados con ningún lote de nuestra vacuna utilizado en Europa, ni en el resto del mundo", añadió.