América Latina y el Caribe, con 8,3 por ciento de la población mundial, aporta 14 por ciento de la producción global de alimentos y 45 por ciento del comercio internacional neto de productos agroalimentarios.
Sus sistemas agroalimentarios suponen hasta la mitad del empleo total en la región, así como entre 30 y 40 por ciento del producto interno bruto regional.
Federico Tenorio, presidente de la reunión y ministro de Desarrollo Agrario y Riego de Perú, desatacó que los sistemas agroalimentarios “hoy deben hacer frente a la pandemia y su impacto en la seguridad alimentaria, dando acceso a dietas saludables y productos variados en el mundo rural y urbano”.
“En las últimas décadas nuestros países han dado fuertes impulsos a los agronegocios y a la agroexportación. Después de la pandemia, debemos complementar estos esfuerzos, con políticas públicas para asegurar la alimentación sostenible de nuestras poblaciones”, sostuvo Tenorio.
Para el director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, Manuel Otero, “el prefijo agro es clave: con él se reconoce que, sin producción agrícola, no hay materias primas que luego se transformen en alimentos y, por lo tanto, sería una utopía lograr la seguridad alimentaria”.
Según Otero “estamos ante una gran oportunidad de desarrollar sistemas agroalimentarios más maduros, pues ya están en un proceso de cambio irreversible, que deberá seguir evolucionando, con respeto irrestricto por el ambiente y el énfasis puesto en la calidad nutricional”.
En la reunión el economista jefe de la FAO, Máximo Torero recordó que el producto bruto regional retrocedió -7,7 por ciento en 2020, cerraron 2,7 millones de empresas, 20 millones de personas cayeron en la pobreza y la región podría demorar una década en regresar a sus niveles previos a la pandemia.
Sin embargo, “las exportaciones agrícolas regionales aumentaron durante la pandemia, incluso cuando las importaciones cayeron, lo que pone de manifiesto la resistencia del sector en la mayoría de los países”, dijo Torero.
Sobre esas bases, la región debe insistir en una “recuperación con transformación” de sus sistemas agroalimentarios, dijo Qu, y puso como ejemplo el programa Mano a Mano adoptado en El Salvador, Guatemala y Honduras.
Mano a Mano es una iniciativa auspiciada por la FAO en países en desarrollo para transformar sistemas agrícolas y alimentarios con compromisos entre países donantes y receptores de cooperación, bancos de desarrollo, otros organismos multilaterales y las partes interesadas para acelerar la innovación y las inversiones en el sector.
Esta publicación se reproduce con autorización de IPS Noticias. Para ver la versión original hacé click acá.