Esta vía parece despejada. Según el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, un nuevo encuentro de sus homólogos ruso y ucraniano -ya se reunieron, hace menos de tres semanas, en Antalya- atará cabos para una cumbre decisiva entre los presidentes Vladimir Putin y Volodimir Zelenski. Hasta ahora, Moscú se había negado a ello, coinciden en sus análisis del conflicto los medios internacionales Vanguardia, CNN y Daily Mail.
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Erdogán, el presidente de Turquía, anfitrión del quinto encuentro entre rusos y ucranianos (Foto: Gentileza Blacansight)
La OTAN, un objetivo a rescindir para Ucrania
Las cesiones del gobierno de Kyiv en lo que respecta a las principales exigencias del agresor ruso estaría en la base del giro. Se contemplaría así una Ucrania neutral, aunque no necesariamente fuera de la UE, exenta tanto de armas nucleares como de bases extranjeras, al estilo de Finlandia. A cambio de la renuncia a alianzas militares (es decir, a la OTAN), Kyiv buscaría garantes internacionales de su seguridad, que podrían ser los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, más Alemania, Polonia, Turquía, Israel y Canadá.
Por último, en un delicado encaje de bolillos, se buscaría una fórmula a largo plazo de renuncia a la reintegración de los territorios de población rusófila ya desgajados de Ucrania, como la península de Crimea y el Donbass.
Todo parece indicar que la diplomacia turca parece apuntarse un éxito, como facilitadora de una aparente "salida honorable" para ambas partes, enterrados ya bajos los escombros los objetivos maximalistas. Recep Tayyip Erdogan, antes de partir rumbo a Uzbekistán, amonestó a las partes diciéndoles que había llegado "la hora de la responsabilidad" y de llegar a "resultados concretos" y pidió "un alto el fuego inmediato y permanente para detener esta tragedia". "En una paz justa y equitativa", añadió, "no hay perdedores".