Así fue que se difundieron con infinidad de leyendas, algunas contradictorias entre sí, a los dioses y héroes mitológicos.
De esta manera es que para los investigadores más modernos, resulta difícil distinguir la leyenda de la realidad, porque a veces, los inesperados descubrimientos arqueológicos sacaron a la luz a algunos personajes y sucesos que parecían inventos legendarios.
La fundación de Roma
Según la leyenda, Roma fue fundada en el 753 a. c. por los hijos gemelos de Marte, Rómulo y Remo, quienes fueron abandonados al nacer y amamantados por una loba antes de que se decidiera fundar la ciudad. Fue Rómulo quien supuestamente asesinó a su hermano en una pelea por el emplazamiento de ésta, siendo que de esta manera se convirtió en soberano de lo que en esos momentos era una tribu feroz y temida.
Se dice, que en el final de su vida, Rómulo fue llevado en un nubarrón por Marte a los cielos para ser deificado como Quirino. En realidad, aseguran que Roma ya llevaba tiempo habitada por humanos, hacía miles de años.
Los primeros romanos, hacia 265 a. c., eran considerados como un pueblo disciplinado y organizado, que al formar alianzas con tribus latinas vecinas, consiguieron sobreponerse a los gobernantes. Los monarcas en esos momentos, se escogían entre los nobles, donde muchos de ellos eran etruscos que empezaron a desarrollar sistemas cívicos y militares.
La monarquía que había sido iniciada por Rómulo, finalizó en el 509 a. c. cuando el conocido tirano Tarquinio el “Soberbio” fue derrocado, para luego fundar una nueva república romana. Esta joven república, inició una gran aventura de conquista, primero en Italia y después en el Mediterráneo, de Oriente y de Europa, para luego convertirla, unos siglos más tarde, en la dueña de gran parte del mundo antiguo.
Toda la expansión romana, fue progresiva y hasta duradera, lo que consiguió dejar una huella indeleble en toda la civilización occidental.
La conquista de Italia
Para la conquista de Italia, Roma necesitó más de 150 años en poder imponer su preponderancia. En el 309, golpeó a los etruscos en Vadimon y aplastó a una coalición de samnitas, umbríos y galos en Sentinum. Esto definió que dominara toda la Italia central, exigiendo la sumisión de aquellas ciudades griegas del sur de la península. Sólo Tarento, quien ostentaba con el monopolio del comercio en el Adriático, resistió a rudos combates.
Para la implantación en el mediterráneo, Cartago era quien controlaba el Mediterráneo, ya que era una ciudad muy poderosa. Roma, en ese momento tuvo sus pretextos sobre las hostilidades en Sicilia y fue que entró en lucha con ella, motivo por el que comenzaron las guerras púnicas. Fueron 40 años de combate que le permitieron implantarse en Sicilia, España, Cerdeña, Córcega y en África del Norte, como antiguas posesiones cartaginesas.
A pesar de una cruel y sangrienta derrota de los romanos ante los partos, la expansión hacia el Oriente prosiguió. Con ella, se consiguió el enriquecimiento de los senadores y de los caballeros, como también el reforzamiento del ejército y una innegable prosperidad comercial.
Por último, Pompeyo, en el año 64, logra vencer a Mitrídates, el Rey del Ponto y conquista Siria, apoderándose de Jerusalén, permitiendo a Roma que controle todas las rutas de Asia y preparando así, la supremacía imperial.
El dominio en Europa
Roma acabó sometiendo a Europa, extendiendo a ella la civilización y las lenguas latinas. Los emperadores, fueron quienes completaron bajo el remado de Augusto, en efecto, el ejército romano España, invadiendo Galitzia, alcanzando el Danubio y el Elba. El fracaso de Varo en Teutoburgo, fue quien detuvo el avance de los romanos en Germania. Durante todo el Imperio, Roma hizo la guerra, tanto por razones económicas, como para protegerse del mundo bárbaro.
¿Quién gobernaba Roma?
Frente a la caída de los últimos Reyes es que se organiza la república y el pueblo queda representado por Asambleas, en donde en los comicios, todos los ciudadanos podían formar parte participando, aunque en realidad, sólo los ricos eran los que daban su opinión. Estos comicios eligieron para un corto mandato a los magistrados y el Senado, por último, representó el verdadero poder de la República, integrado por 300 miembros reclutados entre los antiguos magistrados, controlando el ejército y dirigiendo también la política exterior de Roma.