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Irreconocible

Jair Bolsonaro, el presidente asediado por la crisis y sus actitudes, en su momento más difícil

por Roberto Maidana | 31 de octubre de 2019 - 10:50
Jair Bolsonaro, el presidente asediado por la crisis y sus actitudes, en su momento más difícil

Jair Bolsonaro atraviesa uno de sus momentos más complejos desde que llegó al poder en Brasil, aún cuando no lleva un año en el palacio del Planalto. En medio de una agitación permanente, acaba de recibir una noticia que puede darle algo de calma: sería desvinculado de la causa abierta por el asesinato en 2018 de Marielle Franco, concejal de Río de Janeiro.

Todo comenzó cuando un testigo involucró a Bolsonaro con ese crimen. Pero ahora, una fiscal de Río de Janeiro dijo que los dichos de un portero configuran una información falsa. En consecuencia, la responsable de la investigación entiende que el nombre de Bolsonaro debe despegarse de la causa.

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Bolsonaro y su enemigo político, Wilson Wetzel, Gobernador de Río de Janeiro

Desde Abu Dhabi, el presidente estalló en un furibundo video acusando que existe una campaña para desestabilizarlo. Y cargó, específicamente, contra el principal medio de Brasil: "Ustedes, TV Globo, todo el tiempo hacen un infierno de mi vida, m….a! Ahora me vinculan a la muerte de Marielle. Infames, canallas! No va a funcionar, no tengo motivos para matar a nadie en Rio de Janeiro".

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Bolsonaro ratificó una vez más que cuando se produjo el asesinato de la concejal, el 14 de mayo de 2018, no estaba en Río de Janeiro.

La aclaración obedece a una filtración de la investigación judicial. Elcio Vieira de Queiroz está detenido, acusado de ser el conductor del auto del que salieron los disparos que mataron a la concejal del Partido Socialismo y Libertad.

El portero del condominio en el que Bolsonaro vivía en Río cuando ocurrió el crimen declaró que Queiroz se presentó en ese complejo invocando el nombre del entonces diputado y luego presidente. Según el mismo testimonio del portero, el portón se abrió porque alguien del departamento de Bolsonaro accionó el dispositivo correspondiente.

Sin embargo, Queiroz no ingresó en ese garaje y se dirigió a la vivienda de Ronnie Lessa, acusado de ser el autor material del asesinato.

Lessa vive en el mismo complejo de Bolsonaro. Pero la fiscal Simone Sibilio explicó que ya tuvo acceso a los registros de la portería del condominio y no aparece ningún llamado o pedido por el departamento de Bolsonaro por parte del conductor acusado. En cambió, sí consta que Queiroz fue a la vivienda de Lesa.

Por eso, en cuanto se conoció la filtración, el Partido Socialismo y Libertadvpidió que se cite a declarar al presidente.

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Marielle Franco, concejala de Río de Janeiro asesinada en 2018

Marielle Franco tenía 40 años cuando fue asesinada. Se definía a sí misma como “mujer feminista, negra e hija de la favela”. Denunció los crímenes de grupos policiales o militares en las favelas cariocas. Además, por ser lesbiana y defensora de ampliar todos los derechos para el colectivo LGBTB, representaba una agenda en temas sociales que configuran la antítesis de las ideas que defiende Bolsonaro.

El mandatario fue más lejos todavía. No solo acusó a Globo por una campaña para sacarlo del poder. También apuntó, en el mismo video, contra el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel.

El mandatario carioca es uno de los principales adversarios políticos de Bolsonaro. Y el presidente brasileño lo acusa directamente de haber filtrado esa información falsa a la cadena Globo.

Con estos datos, Bolsonaro ordenó a Sergio Moro, su ministro de Justicia, que investigue lo que para él configura una clara campaña de desestabilización para quitarlo del poder.

Pero esos no son los únicos problemas que tiene el presidente brasileño. También está en una crisis terminal con el Partido que le permitió llegar al poder: el Partido Social Liberal. En el PSL señalan que el “clan Bolsonaro” (Jair y sus hijos, que también se dedican a la política) maneja el partido discrecionalmente. Y cuestionan el uso que hace de los fondos de ese espacio.

Pero fuera del partido, con la opinión pública tampoco le va bien. Tras 10 meses de gestión, su nivel de aceptación llega solo al 31% y el rechazo a su administración pasó del 27% en abril al 32% en junio.

Bolsonaro, en tanto, logró imponer una dura reforma previsional. En sus fundamentos dijo que el recorte era “la única alternativa para evitar que el Brasil quiebre”. Es una reforma que plantea un severo recorte presupuestario para los próximo 10 años.

Además, su plan económico no consigue mostrar resultados. Delegó toda la acción a su ministro Paulo Guedes, pero la recuperación no llega. En 2018, Brasil creció solo el 1,1%. Y en su primer año de gestión, se prevé que 2019 cierre con apenas el 0,9% de mejora. Con ese número tan modesto, el desempleo se ubica en el 11,8%.

Cuando llegó al poder, Bolsonaro lo hizo con un discurso en el que defendía la revolución para la industria y el trabajo en Brasil. No obstante, propicia acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y, en ese camino, puso en duda el futuro del Mercosur. Especialmente con la victoria de Alberto Fernández en nuestro país.

"Nos preparamos para lo peor", dijo hace pocos días, para volver a graficar que la Argentina (con Alberto Fernández) y el Mercosur (incluido Venezuela con Maduro) no son prioridad para su país.

La tasa de inflación es otro problema creciente para el Brasil. Hace cuatro años que el país se encuentra técnicamente en recesión. En ese período, la inflación acumula un aumento del 25%.

El 1 de enero cumplirá un año en el poder. Pero para Jair Bolsonaro, por su imagen, carácter y gestión, parece una eternidad.

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