En el sitio "Our World in data" se nota claramente la desigualdad. En uno de sus mapas, el planeta registra que quienes están con un color azul más fuerte tienen un porcentaje de vacunación mucho mayor al resto.
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Cuanto más fuerte es el color azul, mayor es el número de dosis aplicadas (Foto: Our World in data)
Un primer paso
Es por eso que Tedros Adhanom Ghebreyesus fijo una meta clara. En dos etapas. El primer paso es lograr, que más allá del numero total de vacunas suministradas, cada país tenga, para fines de septiembre, al menos el 10% de su población vacunada.
El segundo paso es llegar al 30% para fin de año. Una meta ambiciosa, sobre todo para el África, el continente más postergado en el acceso a las vacunas.
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Hasta el momento, en el mundo ya se han aplicado más de 1.600 millones de vacunas, pero de manera tan desigual que se complica poder poner una fecha para considerar acabada, o al menos bajo control, la pandemia.
Tedros también pidió a los fabricantes de vacunas que otorguen a Covax el primer derecho de rechazo sobre nuevos volúmenes de vacunas, o que comprometan el 50% de sus producción.
La iniciativa Covax, permite a los países de menor desarrollo acceder a las vacunas que de otra manera no podrían comprar o conseguir.
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El titular de la OMS reclama por la enorme desigualdad en el acceso de las vacunas en el mundo (Foto: Twitter de OMS)
"La pandemia de #COVID19 ha sido impulsada por un virus altamente transmisible. Pero ha sido turboalimentado por la división, la inequidad y el descuido histórico de las inversiones en preparación", dijo el titular de la Organización Mundial de la Salud. Es el gran desafió para alcanzar el éxito planetario contra el coronavirus.