ver más
RESOLUCION

La ONU declaró la esclavitud africana como un crimen y la Argentina sorprendió con su voto en contra

La resolución fue impulsada por Ghana y se aprobó por amplia mayoría. Qué otros países votaron en contra.

25 de marzo de 2026 - 19:36
La ONU declaró la esclavitud africana como un crimen y la Argentina sorprendió con su voto en contra

La ONU dio este miércoles un paso de fuerte peso simbólico y político al declarar formalmente a la trata transatlántica de africanos esclavizados como “el crimen más grave contra la humanidad”. La resolución fue aprobada por la Asamblea General y apunta no solo a consolidar el reconocimiento histórico de esa tragedia, sino también a impulsar el debate internacional sobre justicia reparadora.

El texto fue respaldado por 123 países, mientras que Argentina, Estados Unidos e Israel votaron en contra. Además, hubo 52 abstenciones, entre ellas las de varios países de la Unión Europea y Gran Bretaña. Aunque las resoluciones de la Asamblea General no tienen carácter jurídicamente vinculante, sí expresan el posicionamiento político de la comunidad internacional y suelen marcar el rumbo de futuras discusiones en materia de derechos humanos.

La iniciativa fue promovida por Ghana, cuyo presidente, John Dramani Mahama, viajó especialmente a Nueva York para apoyar la votación. Durante su intervención ante la Asamblea, sostuvo que la aprobación del texto funciona como “una salvaguarda contra el olvido” y como un paso necesario hacia la reparación de heridas históricas que siguen abiertas.

La resolución no se limita a una condena simbólica. En su contenido, establece que la esclavitud y la trata transatlántica constituyeron una injusticia de una escala, duración y brutalidad excepcionales, cuyas consecuencias siguen vigentes en la actualidad a través del racismo estructural, las desigualdades económicas y distintas formas de neocolonialismo.

image

En esa línea, el documento insta a los Estados a avanzar en mecanismos de justicia reparadora, entre ellos disculpas oficiales, compensaciones y reformas estructurales destinadas a enfrentar las secuelas históricas de ese sistema.

El secretario general de la ONU, António Guterres, definió a la esclavitud como un crimen que “atacó el núcleo mismo de la condición humana, destruyó familias y devastó comunidades”. A partir de esa definición, pidió trabajar sobre tres ejes: verdad, justicia y reparación.

Uno de los puntos destacados del texto es el reclamo por la restitución de bienes culturales. La resolución exige la devolución “pronta y sin trabas” de obras de arte, documentos históricos y piezas patrimoniales a sus países de origen, una demanda que en los últimos años cobró cada vez más fuerza desde África y otras regiones que fueron objeto de expolio colonial.

La discusión, de este modo, excede el plano estrictamente histórico y se proyecta sobre debates contemporáneos vinculados a la memoria, la identidad y la reparación material de los daños del colonialismo.

La votación también dejó en evidencia las fuertes diferencias entre los Estados miembros respecto de cómo abordar este pasado. Estados Unidos rechazó la resolución y la calificó como “altamente problemática”. Su representación sostuvo que no existe una base legal para exigir reparaciones por hechos que, en el momento en que ocurrieron, no estaban contemplados como ilegales bajo el derecho internacional.

Además, Washington advirtió sobre el riesgo de generar una especie de “competencia” entre tragedias históricas, un argumento que también apareció en otros países que eligieron abstenerse.

En la misma línea, Francia planteó que comparar atrocidades del pasado podría hacerse “a costa de la memoria de las víctimas”, mientras que Gran Bretaña insistió en que también deben ocupar un lugar central en la agenda problemas actuales como la esclavitud moderna, la trata de personas y el trabajo forzoso.

Desde Ghana, sin embargo, defendieron con fuerza el carácter excepcional del fenómeno. El canciller Samuel Okudzeto Ablakwa sostuvo que ninguna otra atrocidad histórica tuvo una duración tan prolongada —más de 300 años— ni un impacto tan sistemático y persistente a escala global.

La resolución también alienta a organismos regionales como la Unión Africana, la Comunidad del Caribe y la Organización de los Estados Americanos (OEA) a trabajar junto con la ONU en iniciativas de educación, memoria y reconciliación.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp
Se habló de
ONU

Noticias más leídas

Más sobre Mundo